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L.N Chantereau, Olivier Delbeke, Robert Duguet, Alexis Mayet, Luigi Milo, Vincent Presumey ...

ARGUMENTS POUR LA LUTTE SOCIALE


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12.04.2026 à 11:43

La política militar, la cuestión del poder, la lucha contra la extrema derecha  y el escenario europeo.

aplutsoc

Versión en español del informe introductorio presentado por Vincent Presumey durante la videoconferencia del 7 de abril de 2026. Después de nuestra reunión abierta del 7 de abril de 2026 sobre las «cuestiones militares».Tuvimos este 7 de abril una charla muy intensa [*] entre una treintena de participantes, ubicados no sólo en Francia sino también […]
Texte intégral (4226 mots)

Versión en español del informe introductorio presentado por Vincent Presumey durante la videoconferencia del 7 de abril de 2026.

Después de nuestra reunión abierta del 7 de abril de 2026 sobre las «cuestiones militares».
Tuvimos este 7 de abril una charla muy intensa [*] entre una treintena de participantes, ubicados no sólo en Francia sino también en Bélgica, Estados Unidos y Ucrania, e incluyendo compañeros de diversas tendencias, entre militantes responsables o representantes de la IV Internacional (SU), de la Red Europea de Solidaridad con Ucrania (ENSU), sindicalistas anarquistas, y exiliados de Rusia ([*] la grabación lamentablemente no podrá compartirse debido a un fallo técnico de la videoconferencia).

Al concluir el debate, propusimos convocar otro encuentro virtual para el 1° de mayo -avisaremos pronto de ello-, con vistas a la organización conjunta de un «Foro» unitario sobre este tema dentro de los próximos meses.

Dicho esto, la reunión del 7 de abril, aunque de gran interés, motivó más que todo a compañeros ya formados e informados sobre estas cuestiones, ya que varios de nuestros contactos locales, sindicales en particular, parecen todavía dudar en comprometerse en esas discusiones, debido a cierta presión ejercida en su ámbito militante y a viejas costumbres que, sencillamente, silencian cualquier expresión sobre este tema, aún cuando resulta tan central como urgente.

Para Aplutsoc (esencialmente basado en Francia) el tema militar, aunque requiere un análisis específico, no puede separarse de los retos políticos de la lucha de clases: se plantea en relación con la lucha contra la extrema derecha y la unión de las derechas en Europa, que son una expresión directa del eje Trump/Putin, y por lo tanto en relación con la cuestión del poder y la unidad para ganar en Francia.

Así que continuaremos esforzándonos a orientar la discusión en este sentido. Para empezar, publicamos a continuación las notas que sirvieron de base para el informe introductorio presentado el 7 de abril.

Para introducir las «cuestiones militares» desde un punto de vista revolucionario en la situación actual.

1°) Ubicar el momento presente.

La guerra de Trump y Netanyahu en Irán:

a) no es una mera réplica de las antiguas guerras del Golfo de 1991 y 2003,

b) no está dirigida contra el régimen de los mulás, sino que se inscribe en la prolongación de la represión de enero contra las protestas en Irán, una represión terrible cuyo alcance es comparable al de la Comuna de París,

c) y se inscribe en el marco de la multipolaridad imperialista, combinando coexistencia y rivalidad, con Estados Unidos tendiendo la mano a Rusia, la cual, junto con China, respalda al mismo tiempo a Irán.

Sin embargo, esta guerra de Trump y Netanyahu está fracasando. Estas notas se escribieron el día en que Trump amenazó con «destruir una civilización entera», y por lo tanto, en vísperas de su retroceso, con el que concedió de hecho el control del estrecho de Ormuz a Irán.

Esta guerra está fracasando en todos sus frentes, no en el sentido de que el régimen iraní o el dizque «eje de la resistencia» esté ganando militarmente, sino que, concebida como epicentro de la huida hacia adelante interna/externa de Trump (ICE, Groenlandia, etc.), está llevando al límite la crisis del poder presidencial estadounidense, el cual se enfrenta de inmediato al dilema del colapso rápido o del golpe de Estado autoritario (con J.D. Vance como sustituto provisional de Trump).

En los últimos días, hemos visto las intervenciones delirantes de Trump, la nueva serie de filtraciones a la prensa, la destitución de Pam Bondi y Kristi Noem, la purga en el ejército (¡que afecta al jefe del Estado Mayor del Ejército de Tierra, al responsable de formación y desarrollo tecnológico|, y al capellán jefe!), etc.

Este fiasco también podría desembocar en una huida hacia adelante que ya bautizó «fuego del infierno» —¿un ataque nuclear?— para volver a provocar el estupor. Sería entonces una reedición, mucho peor, del «goal» inicial (la muerte de Jamenei), es decir, lo que los historiadores de la guerra llaman un «éxito catastrófico» tipo Pearl Harbor para Japón, pero la catástrofe para Japón llegó cuatro años después, mientras esta vez sería cuestión de días, o incluso de horas, por no decir de minutos… Nota: desde el 8 de abril, esta posibilidad parece descartada temporalmente.

Para muestra de lo que impide la comprensión concreta del momento actual, hay que detenerse en la declaración de la conferencia de Porto Alegre: generalidades que mezclan imperialismo, capitalismo, fascismo y neoliberalismo, en una visión del mundo idéntica a la de la unipolaridad imperialista temporal de la primera Guerra del Golfo (1991), ciñéndose al fetiche de un imperialismo estadounidense casi único y eterno, sin siquiera captar la especificidad del momento Trump, y tendiendo a amalgamar implícitamente democracia y capitalismo y, por lo tanto, fascismo.

¡Semejante desarme teórico, moral e intelectual conduce directamente, en el mejor de los casos, a la derrota y, en el peor, a un acercamiento a ciertas formas contemporáneas de fascismo!

2°) ¿Fascismo?

Por lo general, hemos rechazado los discursos sociológicos sobre el «fascismo ambiental» o rampante, o la «fascistización de la sociedad». La cuestión del fascismo no se debería plantear en términos generales y respecto a toda la sociedad, sino en el contexto de la situación política mundial y del momento actual.

En este momento conviene caracterizar como «fascismo» la orientación del capital imperialista/oligárquico, que, por cierto, se refiere abiertamente al fascismo y al nazismo históricos: véanse los saludos nazis de Musk, Bannon…, pero que no es una mera repetición de éstos: esos saludos significan: « ¡asumimos este legado, pero lo haremos más grande, más rápido, más fuerte! ».

La mayor dificultad para el fascismo 2.0 contemporáneo es lograr la movilización de amplias masas: es, ante todo, oligárquico -¡Silicon Valley!- y estatal -en este sentido, el modelo es Putin.

Ciertas bases de masas religiosas (el evangelismo y el islamismo, entre otras…) le proporcionan sus mayores reservas populares, y tanto el trumpismo como el bolsonarismo entrañan este peligro, pero las mayores movilizaciones de masas en Estados Unidos son -de lejos- las de No Kings, de carácter nacional-democrático, y ese hecho constituye un factor central en las relaciones de poder mundiales entre las clases.

ICE ha reclutado al equivalente de milicias fascistas, pero la crisis del movimiento MAGA, que repercute y amplifica la crisis de la institución presidencial estadounidense, está propiciando la emergencia de un ala MAGA en ruptura con Trump, antisemita, pacifista en el exterior (aislacionista) y cada vez menos bajo control del ejecutivo.

Si nos enfrentamos al fascismo del siglo XXI con sus diversos rostros, principalmente los de Trump y Putin, pero también de Netanyahu, Jamenei y sus herederos, Milei, y en cierta medida Xi y Modi —¡eso es mucha gente, entre otra!—, entonces eso significa que habrá que luchar, en el sentido militar del término.

¡No solamente «la izquierda» no se da cuenta de esto, sino que tampoco se da cuenta de que esta lucha se está dando a gran escala en Ucrania desde 2022 (y emergió en ese país en 2014)!

La cuestión de la guerra popular antifascista es una cada vez más inmediata e imprescendible.

En Ucrania la guerra nacional-democrática popular también choca con la política patronal de su gobierno; la contradicción radica en que la misma persona, Zelensky, es a la v

ez el líder nacional y el jefe de un gobierno que sabotea la guerra popular, y esta contradicción se concentra en el ejército nacional.

Esta cuestión se perfila en Siria, pero la monopolización por parte del HTS del impulso que derrocó a Bashar ha desarrollado desde entonces sus brutales efectos contrarrevolucionarios.

Se plantea sin duda en Myanmar, lo que requeriría un análisis, así como en Sudán, donde las dos facciones militares han expropiado de su lucha a las masas desarmadas.

La tragedia de los Palestinos, que allanó el camino hacia su destrucción genocida, es que la guerra popular nacional-democrática debería y podría ser la suya, pero les ha sido arrebatada por Hamás y el dizque «eje de la resistencia», a lo que se suman la corrupción y la parálisis de Fatah, garantizadas además por el lento asesinato en prisión de Marwan Barghouti. Hamas y el mal llamado «eje de la resistencia» no son los representantes de la autodefensa popular, sino quienes la impiden. Esto con la ayuda política de facto del «movimiento pro-palestino y antisionista» de tendencia campista en el mundo; movimiento que, por lo tanto, ha contribuido de hecho a las derrotas mortíferas del pueblo palestino. Tenemos aquí —por desgracia— el antimodelo de una verdadera guerra popular, esa misma de la que el pueblo ucraniano ha comenzado a esbozar un modelo.

3°) Influida por el fascismo 2.0, la lucha de clases mundial convierte a Europa en un escenario central.

El continente europeo, con Ucrania y Palestina como sus puertas de entrada, es el blanco principal de Trump y Putin, por dos motivos:

a) el capitalismo en crisis debe destruir los logros democráticos y sociales de los que este continente es históricamente el centro neurálgico (dado que fue el cuna del capitalismo),

b) los imperialismos europeos (junto con Canadá, Japón y Australia) deben ser sometidos.

Estos dos objetivos son distintos y, en nuestra opinión, deben diferenciarse claramente: no defendemos ni los «territorios de ultramar» franceses ni las instituciones de la Unión Europea y la Eurozona en su conjunto, pero sí defendemos a los pueblos de Europa y sus derechos democráticos y sociales.

Para Trump y Putin, la cuestión europea resulta central, y esto tiene sus repercusiones en los discursos «antieuropeos» de muchas corrientes de izquierdas, en particular con la teoría de que el principal factor de guerra sería el militarismo europeo, lo cual es falso.

Esto no significa que no exista militarismo, aunque se trata más bien del de algunas potencias nacionales europeas (Francia, Reino Unido, Alemania, entre otras) que de un militarismo orgánicamente «europeo»; sino que la principal amenaza de guerra, combinada con la amenaza de la extrema derecha y de la unión de las derechas, se ejerce contra Europa y en su seno, por parte de los imperialismos estadounidense y ruso.

Por lo tanto, al analizar la cuestión de «la guerra» en el mundo actual, debemos entender que no existe tal cosa como la amenaza de «la guerra», como un fetiche abstracto y maléfico, tal como suelen describirla los pacifistas, sino más bien una pluralidad de guerras concretas, y que cada una requiere un análisis concreto y posiciones precisas -pero tampoco sirve una enumeración incoherente de guerras dispersas: en este momento, las guerras se organizan en torno a un eje en el que el imperialismo estadounidense y el ruso, respaldados por la extrema derecha, amenazan a los pueblos de Europa, tanto política como económica, cultural y militarmente.

Para los movimientos sociales en Europa y las Américas, esta cuestión es, por lo tanto, central. Además, si el eje Trump/Putin, cuyas orientaciones se expresan mejor en los discursos de J.D. Vance, lograse aplastar a Europa, entonces el riesgo de una guerra mundial, sin duda entre Estados Unidos y China, pasaría a primer plano: una guerra interimperialista global, con un potencial de destrucción atroz, requiere ciertas condiciones, que consisten esencialmente en derrotas proletarias y democráticas. Y esto nos lleva de nuevo a Europa, no por eurocentrismo, sino por la comprensión de las dinámicas mundiales reales. Y estas se han ido precisando rápidamente desde principios de 2026.

En primer lugar, la fractura entorno a Groenlandia ha puesto en el horizonte la perspectiva de una guerra entre los imperialismos europeos y Estados Unidos, mientras que el imperialismo ruso continúa su guerra contra Ucrania, su guerra «híbrida» contra el continente y sus amenazas sobre los países bálticos y sus entornos, sumadas a las de Trump (¡Dinamarca, en medio de todo esto!).

En segundo lugar, la guerra contra Irán no reduce esta fractura entre Estados Unidos y Europa, sino que la amplía: el gobierno francés, tras el español, no deja de afirmar que esta guerra no es la suya.

Los gobiernos capitalistas/imperialistas europeos están desorientados y no afrontan con determinación esta situación, a pesar de verse empujados a hacerlo.

Por lo tanto, prácticamente ya no existe la OTAN como alianza dirigida por Estados Unidos: Macron, Starmer y Merz lo saben, pero no quieren reconocerlo. Afrontar de frente la cuestión de la OTAN significaría para ellos plantearse la expulsión de Estados Unidos (y la integración de Ucrania), es decir, convertirla en algo completamente diferente. Son incapaces de hacerlo y no lo quieren, pero cabe señalar que se ven favorecidos en ello por la repetición del viejo eslogan de la izquierda que denuncia su «atlantismo» y exige únicamente la «salida de la OTAN», negándose a posicionarse en función de estas contradicciones reales del momento actual.

Un punto valioso del artículo de LM «Por una política militar obrera» es destacar que, contrariamente a lo que Macron y la «izquierda pacifista» quieren hacer creer, en Francia no existe una economía de guerra ni un presupuesto de guerra.

Existe, en cambio, una economía y un presupuesto capitalistas para satisfacer a los consorcios industriales y financieros del armamento y sus proyectos de exportación, históricamente simbolizados por el avión Rafale: no es lo mismo. La política militar obrera que defendemos se opone a ese militarismo.

En Europa los gastos actuales en esa materia no se orientan hacia la autodefensa popular y sus medios, incluidos los ofensivos —todos hablan de los drones, pero solo los Ucranianos, el pueblo ucraniano, los fabrican en masa!—, sino hacia lo nuclear, que no es un arma, sino una pura fuerza de destrucción global.

La lucha contra Macron, Merz, Starmer, así como contra Meloni, y la crítica a Sánchez, no puede consistir, por lo tanto, en acusarlos de ser « belicistas atlantistas europeos » que empujan hacia una guerra mundial. Este discurso, difundido en el movimiento obrero por el estalinismo y sus agencias supuestamente «trotskistas» (como el POI en Francia, Potere al Popolo en Italia, entre muchas otras), y que se alimenta de los sentimientos pacifistas de las masas, es el de la unión sagrada orientada hacia Putin y Trump.

Por el contrario, la subyugación de Europa significa tener a la extrema derecha o a la unión de las derechas en el poder, con Francia y la híper-presidencialista V República francesa [*] como país clave ([*] fundada en 1958, en plena guerra independentista argelina, entorno a Charles de Gaulle, ex-jefe de la resistencia francesa antinazi en el exilio, como salida al golpe propiciado en Argel contra la parlamentaria IV Republica por los sectores colonialistas más extremos, incluyendo los ancestros del RN que habían colaborado con los nazis durante la segunda guerra mundial).

Cerrar el paso al Rassemblement national (el RN de Marine Le Pen y Jordan Bardella) y a la unión de las derechas en Francia (donde hay elecciones presidenciales en 2027) es una condición para la defensa popular europea contra Trump y Putin. Y viceversa: el discurso pacifista y antieuropeo es un obstáculo directo, en el ámbito nacional, para la unidad necesaria para vencer al RN y a la unión de las derechas, y contra Macron y la Quinta República.

Además, la línea de sometimiento de Europa, compartida por Trump y Putin, permite a Trump y a Estados Unidos desarrollar su estrategia de sometimiento total de las dos Américas, lo que implica poner en vereda a los Estados de Brasil, México y Canadá (este último siendo directamente amenazado por la secesión de Alberta y el cerco militar de Groenlandia).

Por lo tanto, la orientación de la conferencia « antifascista » de Porto Alegre, que no aborda en absoluto la cuestión de Europa —la cual, a ojos de los campistas, no puede existir sino como apéndice eterno de Washington—, resulta directamente contraproducente desde el propio punto de vista latinoamericano, ya que esta situación genera inevitablemente contradicciones, especialmente en Brasil, en el gobierno y en el PT: orientado en un primer momento hacia Putin y la temática de los «BRICS», Lula se ve impulsado por la violenta presión de Trump, sobre todo desde la operación de éste en Venezuela, a orientar la «multipolaridad» también, o incluso en primer lugar, hacia Europa (por cierto, sitúa los acuerdos comerciales Mercosur/UE en esta perspectiva).

Para concluir este punto: la defensa de Europa, no de sus gobiernos ni de las instituciones de la UE, sino de los pueblos europeos y de los logros sociales, democráticos y culturales del continente, debería estar en el centro de toda línea revolucionaria internacionalista seria.

Esto lleva a un debate a gran escala sobre los medios de su defensa militar, junto con la imposición de la unidad para ganar, para expulsar ya mismo a Meloni y Orbán y obligar en Francia a las direcciones políticas a la unidad para impedir la llegada del RN y de la unión de la derecha al poder y, de ese modo, iniciar la liquidación democrática de la V República.

Esos dos aspectos —la preparación militar y la unidad para ganar— están vinculados, y es por esa senda que es posible popularizar la cuestión militarya que, al estar ligada a la lucha por la unidad, responde a las necesidades de las masas.

4°) En cuanto a los aspectos propiamente militares.

  • En materia de armamento, hay que superar la dualidad entre pacifismo y «defensa del empleo y del sector público» típica de la Confederación General del Trabajo en Francia (CGT, principal sindicato de izquierdas), y exigir la expropiación bajo control social de los consorcios armamentísticos para reorientar su producción de manera masiva hacia los drones anti-drones y los inhibidores portátiles anti-drones, las ametralladoras y las plataformas móviles de fuego anti-drones, el armamento individual ligero y las protecciones antibalas, las máscaras y los trajes de protección nuclear-biológica-química (NBQ), los vehículos de transporte ligeros y los vehículos blindados de combate de infantería (VBCI) …
  • En lo que respecta a la movilización, no hay que apoyar ni el pseudo-servicio militar voluntario anunciado por Macron (destinado más que todo a regimentar jóvenes proletarios desescolarizados), ni su actual « Servicio nacional universal » (SNU, una breve « pasantía » de adiestramiento de jóvenes « voluntarios » con fines propagandísticas): hay que avanzar hacia una participación masiva de la población, en formas democráticas y sindicales, en un ejército que se fusione con el cuerpo social. En la educación pública, esto implica, por un lado, rechazar todas las viejas formas de regimentación y militarismo, pero también, por el otro, organizar al final de la secundaria, bajo formas pluralistas, democráticas y humanistas, una formación militar abierta y mixta, que integre la enseñanza y el debate de la historia militar y las ciencias humanas y sociales. Lo que hay que definir, por lo tanto, no es ni un ejército de carrera aislado, ni un nuevo servicio militar universal al viejo estilo, sino un ejército nuevo, como decía Jean Jaurès, democráticamente asociado a todo el cuerpo social.
  • La «disuasión» nuclear no forma parte de la política militar democrática y obrera. Su uso sería contraproducente y peligroso para el Estado que recurriera a ella. Su costo es enorme y ocupa un lugar central en la economía imperialista financiera. Esos fondos deben destinarse a la verdadera autodefensa social y popular. La existencia de arsenales nucleares, que —al igual que las centrales nucleares— no pueden liquidarse de forma instantánea, no es ni una ayuda para los pueblos amenazados directamente por Trump y Putin, ni un medio eficaz de defensa y contraataque; a lo sumo, la cuestión de las armas nucleares «tácticas» (comillas necesarias) es discutible frente a bases nucleares y misiles identificados como tales. Por lo tanto, conviene detener el aumento del gasto nuclear y someter a debate democrático la gestión del arsenal existente.

Nota bene: los tres puntos anteriores no constituyen un «programa» que se pueda aceptar o rechazar tal cual, sino que abren vías de debate. Este debate en sí mismo, y su difusión, son una forma de avanzar.

5°) A modo de conclusión.

Mantengamos un optimismo razonado. Las grandes masas, como se ve en Estados Unidos con No Kings y con las movilizaciones de la «Generación Z» en todo el mundo, captan de manera empírica e intuitiva los temas tratados aquí mucho mejor que los sectores militantes sometidos a un adoctrinamiento ideológico donde el muerto se apodera del vivo. Son pacíficas en el sentido de que prefieren la paz, y tienen toda la razón, pero por eso mismo detestan a los vencedores opresores y a los bufones dictatoriales mundiales. La foto que ilustra este artículo muestra la pancarta más popular recientemente en Estados Unidos: «No Kings, No ICE, No War». No hay contradicción aquí: la lucha contra la oligarquía, la dictadura, el ICE y las guerras de Trump es la base de toda preparación real para las guerras sociales y civiles que se avecinan y surgirán en, a través de, a partir de y en contra de las guerras actuales.

La verdadera tradición del socialismo revolucionario en materia de guerra y ejército no es pacifista, sino totalmente pragmática: la transformación de la guerra imperialista en guerra civil es la fórmula por excelencia de ese pragmatismo. Según el tipo de guerra, conviene ser belicista, defensista, pacifista o derrotista, pero con un hilo conductor común: ¡queremos el poder, por lo tanto queremos las armas!

El militante que se hace el «luchador de clase a fondo» mientras se prohíbe a sí mismo la guerra y, por lo tanto, las armas, es por excelencia un revolucionario sin revolución.

Existe una unidad mundial de la lucha de clases y de la guerra que se avecina, sin fronteras precisas. En Francia la preparación para la guerra comienza con la unidad para cerrarle el paso al RN, aunque muchos militantes no entienden nada de esto. Apresuremonos detenidamente para promover una mejor comprensión del asunto.

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12.04.2026 à 11:28

Bulletin syndical du RESU – Numéro 18 de janvier-mars 2026.

aplutsoc

Dans ce numéro Bienvenue dans l’édition de janvier-mars 2026 du bulletin syndical ENSU-RESU. Nous vous prions de nous excuser pour ce retard de publication. Celui-ci est dû au travail nécessaire à l’organisation d’une délégation ukrainienne pour participer à la Première Conférence internationale antifasciste pour la souveraineté des peuples, qui s’est tenue à Porto Alegre, au […]
Texte intégral (597 mots)

Dans ce numéro

Bienvenue dans l’édition de janvier-mars 2026 du bulletin syndical ENSU-RESU. Nous vous prions de nous excuser pour ce retard de publication. Celui-ci est dû au travail nécessaire à l’organisation d’une délégation ukrainienne pour participer à la Première Conférence internationale antifasciste pour la souveraineté des peuples, qui s’est tenue à Porto Alegre, au Brésil, du 26 au 29 mars.

L’ENSU a estimé qu’il était très important, pour une conférence qui a rassemblé entre 5 000 et 6 000 opposants à la menace croissante du fascisme et de l’extrême droite, venus de plus de 40 pays, d’entendre directement les représentants des syndicats et de la gauche ukrainiens parler de la résistance de leur peuple face à la variante du Kremlin de ce fléau.

Dans le prochain numéro de notre Bulletin syndical, nous publierons un compte rendu complet des résultats obtenus par la délégation ukrainienne à Porto Alegre pour la cause des droits nationaux et sociaux de leur pays.

Ce numéro se concentre sur la tentative de la Russie de contraindre l’Ukraine à la soumission en menant une guerre d’extermination contre ses infrastructures électriques, hydrauliques, de transport et de communication. Son thème sous-jacent, qui ressort clairement de la couverture du prix effroyable payé par les cheminots du pays, est que la solidarité de la classe ouvrière et des syndicats avec l’Ukraine, bien que déjà importante à ce jour, doit être redoublée.

De son côté, le syndicat ukrainien du secteur de la santé Soyez comme nous sommes donne un bel exemple de solidarité internationale, comme en témoignent ses messages de solidarité adressés aux luttes de ses camarades travailleurs de la santé à New York et à Buenos Aires.

Nous consacrons également un dossier aux luttes du mouvement féministe ukrainien, très dynamique, à travers des entretiens avec l’Atelier féministe et Ivanka, une membre de Solidarity Collectives qui décrit en détail les défis auxquels est confrontée une femme soldat sur la ligne de front.

Nous vous présentons à nouveau nos excuses pour le retard de ce numéro.

Sommaire

  • Éditorial : Soutenez dès maintenant les travailleurs et travailleuses d’Ukraine ! 2-4
  • La guerre criminelle de la Russie contre les infrastructures ukrainiennes 5-10
  • Luttes ouvrières en Ukraine – secteur de la santé 11-15
  • Campagne : Halte aux importations de combustibles fossiles russes 16-19
  • Autres luttes ouvrières en Ukraine 20-27
  • Luttes des femmes en Ukraine 28-41
  • Luttes étudiantes en Ukraine 42
  • Autres actualités et analyses sur l’Ukraine Solidarité (actualités) 43-52
  • Solidarité (collectes de fonds) 53-57
  • Luttes ouvrières en Biélorussie 58
  • Pour en savoir plus 61

A faire circuler largement dans tous les lieux de travail, dans toutes les réunions syndicales !

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12.04.2026 à 11:10

2027 : Maintenant, arrêter les conneries !

aplutsoc

Présentation Nous poursuivons par ce texte initié autour de Clémentine Autain, texte dont on notera qu’il ne contient pas de référence à une primaire à gauche. Ce qu’il faut apprécier vu le caractère d’incrustation dans la logique des institutions de la 5eme République que comporte toute primaire. Document La gauche et les écologistes ont résisté pour […]
Texte intégral (571 mots)

Présentation

Nous poursuivons par ce texte initié autour de Clémentine Autain, texte dont on notera qu’il ne contient pas de référence à une primaire à gauche. Ce qu’il faut apprécier vu le caractère d’incrustation dans la logique des institutions de la 5eme République que comporte toute primaire.

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La gauche et les écologistes ont résisté pour ces élections municipales de 2026.

Les électrices et les électeurs du Nouveau Front Populaire sont plus responsables que certains leaders, courants politiques ou candidat·es.

Après des mois et des mois de division et d’insultes, les règlements de compte n’ont pas cessé, jusqu’au dernier jour de campagne.

Maintenant, ça suffit :
halte à la guerre des gauches !

Il n’y a qu’un seul adversaire : l’alliance de la droite et de l’extrême droite qui est en marche. Elle s’ancre. Elle progresse. Elle menace. 

Face au vent trumpiste, l’union de la gauche et des écologistes, dans toute sa diversité, est la clé pour gagner. 

C’est le rassemblement, même partiel, qui a créé la dynamique aux municipales. Aucune sensibilité de gauche n’a gagné seule. Et les municipalités remportées malgré le refus de fusionner les listes de gauche ont bénéficié d’électeurs et électrices terrifié·es de voir leur ville défigurée au matin du 23 mars.

L’échec dans certaines villes est le résultat d’une union de dernière minute qui n’a pas su convaincre. Les tournants stratégiques in extremis ne sont pas convaincants.

  • L’union ne signifie pas petits arrangements électoraux, elle doit se construire dans la durée.
  • L’union, c’est une culture politique.
  • L’union, c’est une stratégie pour gagner.

Il ne sert à rien de rabâcher “plus jamais avec ces traîtres” ou “c’est fini avec ces infréquentables“… Reconstituer des murs entre deux gauches prétendues irréconciliables, c’est l’assurance de la défaite.

Il est plus que temps d’enterrer les haches de guerre fratricide, d’en finir avec les haines cuites et recuites et de se concentrer sur notre devoir à un an de la présidentielle et des législatives.

Quand la vague néofasciste monte, celles et ceux qui tournent le dos à l’union sont des irresponsables.

En 2027, nous pouvons et nous devons gagner.

Dès maintenant, tout doit être entrepris pour désigner une candidature commune à l’élection présidentielle.

En un mot : il faut arrêter les conneries !

Soutenez l’appel de Clémentine Autain et suivez l’actualité des initiatives unitaires.

Source : https://clementine-autain.fr/il-faut-arreter-les-conneries/

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12.04.2026 à 10:52

2027 : Un seul candidat de la gauche et du mouvement ouvrier, porteur d’une politique d’Unité !

aplutsoc

Présentation Nous entamons la publication de plusieurs textes en vue de stimuler la discussion sur les moyens d’assurer la défaite du RN et de l’Union des droites en 2027. Nous commençons par le texte d’un projet d’appel qu’un groupe de camarades en région parisienne envisage de lancer comme appel de masse. Document Le rapport de […]
Lire la suite (401 mots)

Présentation

Nous entamons la publication de plusieurs textes en vue de stimuler la discussion sur les moyens d’assurer la défaite du RN et de l’Union des droites en 2027. Nous commençons par le texte d’un projet d’appel qu’un groupe de camarades en région parisienne envisage de lancer comme appel de masse.

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Le rapport de forces issu des récentes élections municipales est net et clair : sans changement rapide de la situation à gauche, l’élection présidentielle prévue pour avril 2027 amènera au pouvoir un représentant d’une droite plus ou moins extrême.

Et chacun le sait : cette situation est la conséquence de la politique de division à gauche, chaque échéance servant à diviser un peu plus, à écœurer ainsi l’électorat populaire.

  • On peut avoir un avis ou un autre sur « la nouvelle France », « l’antifascisme » et d’autres questions.
  • On peut être ou pas en désaccord avec la politique de compromis avec le gouvernement de Macron et Lecornu.

Mais ces discussions ne sauraient justifier que se construisent des murs, que fusent les invectives – ça ne permettra au final que le maintien d’une droite encore plus brutale au pouvoir.

Il y a urgence à en finir avec la division à gauche !

Nous sommes désormais à quelques mois de l’élection présidentielle. Au sein du PS, comme de la FI, des voix s’élèvent pour porter un candidat auto-désigné. Dans le contexte actuel, il ne fait guère de doute que la présence de plusieurs candidats de gauche à la présidentielle serait le meilleur service rendu au RN, à Macron, à E. Philippe. Ce serait même mettre en question la simple présence d’un candidat de gauche au second tour. 

C’est pourquoi nous exigeons :
Un seul candidat de la gauche et du mouvement ouvrier, porteur d’une politique d’Unité !

Nous savons tous que les appareils des partis de gauche ne cesseront pas spontanément leurs campagnes de division.  C’est pourquoi nous en appelons à tous : faisons entendre notre voix, exigeons l’unité à gauche !

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11.04.2026 à 08:07

Politique militaire, question du pouvoir, lutte contre l’extrême droite et Europe.

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Suite de la réunion-débat du 07/04/26 sur les « questions militaires ». Avec une trentaine de participants, dont plusieurs militants responsables ou représentatifs de la IV° Internationale, du RESU, des syndicalistes, des libertaires, et dont des camarades se trouvant, outre la France, en Belgique, aux Etats-Unis, en Ukraine, ou venant de Russie, nous avons tenu ce 7 […]
Texte intégral (3930 mots)

Suite de la réunion-débat du 07/04/26 sur les « questions militaires ».

Avec une trentaine de participants, dont plusieurs militants responsables ou représentatifs de la IV° Internationale, du RESU, des syndicalistes, des libertaires, et dont des camarades se trouvant, outre la France, en Belgique, aux Etats-Unis, en Ukraine, ou venant de Russie, nous avons tenu ce 7 avril une réunion très dense, dont l’enregistrement ne pourra malheureusement pas être partagé en raison d’une faille technique de la visio.

A l’issue de la discussion, nous avons proposé d’organiser une rencontre le 1° mai visant à organiser un « Forum » unitaire intervenant sur ce sujet : nous y reviendrons rapidement.

Cela dit, cette réunion-débat du 7 avril, d’un très grand intérêt, a motivé surtout des camarades formés et informés sur ces questions, nos contacts locaux et syndicaux semblant hésiter à s’engager dans de telles discussions, en raison de la pression exercée et des habitudes qui réduisent tout simplement au silence toute expression sur ce sujet, alors qu’il est central et urgent.

Pour Aplutsoc, le sujet militaire, tout en requérant une prise en compte spécifique, n’est pas un domaine particulier séparable des enjeux politiques de la lutte des classes : il se pose pour nous en relation avec la lutte contre l’extrême droite et l’union des droites en Europe, comme expression directe de l’axe Trump/Poutine, et donc en relation avec la question du pouvoir et de l’unité pour gagner en France.

Nous allons donc poursuivre en ce sens. Pour commencer, nous publions ci-après les notes ayant servi de base au rapport introductif présenté le 7 avril.

Pour introduire aux « questions militaires » du point de vue révolutionnaire actuel.

1°) Saisir le moment présent.

La guerre de Trump et de Netanyahou en Iran

a) ne répète pas les anciennes guerres du golfe de 1991 et de 2003,

b) n’est pas dirigée contre le régime des mollahs mais s’inscrit dans le prolongement de la répression de janvier, une répression terrible dont l’ampleur est comparable à celle de la Commune de Paris,

c) et s’inscrit dans le cadre de la multipolarité impérialiste, combinant la coexistence et la rivalité, les Etats-Unis tendant la main à la Russie, laquelle avec la Chine se tient en même temps derrière l’Iran.

Or cette guerre de Trump et de Netanyahou est en train d’échouer. Ces notes ont été écrites le jour où Trump menaçait de « détruire une civilisation », et donc la veille de son recul concédant de fait le contrôle du détroit d’Ormuz à l’Iran.

Elle est en train d’échouer sur toute la ligne, cela non pas au sens où le régime iranien ou on ne sait quel « axe de la résistance » serait en train de gagner militairement, mais au sens où, conçue comme épicentre de la fuite en avant interne/externe de Trump (ICE, Groenland, etc.), elle porte à incandescence la crise du pouvoir présidentiel états-unien, pouvoir qui est immédiatement confronté au dilemme de l’effondrement rapide ou du coup d’Etat autoritaire (avec l’issue provisoire de J.D. Vance pour en sortir).

Ces derniers jours, on a pu voir les interventions délirantes de Trump, les fuites, l’éviction de Pam Bondi et Kristi Noem, la purge dans l’armée (touchant le chef d’état-major des armées de terre, le responsable à la formation et aux évolutions technos, et l’aumônier en chef !), etc.

Ce fiasco peut aussi déboucher sur une fuite en avant appelée « feu de l’enfer » – coup nucléaire ? – pour relancer la sidération. Ce serait alors une réédition en bien pire du « coup au but » initial (mort de Khamenei), à savoir ce que les historiens de la guerre appellent un « succès catastrophique » du type Pearl Harbour pour le Japon, mais la catastrophe pour le Japon était arrivée quatre ans après, et là ce serait une affaire de jours, voire d’heures, pour ne pas dire de minutes … Note : depuis le 8 avril, cette possibilité sembler temporairement écartée.

Si vous voulez voir ce qui ne permet pas la saisie concrète de ce moment présent, alors allez voir la déclaration de la conférence de Porto Alegre : des généralités mélangeant impérialisme, capitalisme, fascisme et néolibéralisme, dans une vision du monde identique à celle de l’unipolarité impérialiste temporaire de la première guerre du golfe (1991), s’en tenant à l’ impérialisme américain quasi unique, sans même saisir la spécificité du moment Trump, et tendant à amalgamer implicitement démocratie et capitalisme et donc fascisme.

Un tel désarmement théorique, moral et intellectuel conduit directement, au mieux à la défaite, au pire à des rapprochements avec certaines des formes contemporaines de fascisme !

2°) Fascisme ?

Nous avons généralement récusé les discours sociologiques sur le « fascisme ambiant », ou rampant, ou la « fascisation de la société ». Ce n’est pas dans la généralité et envers toute la société qu’il convient de se poser la question du fascisme, mais dans la situation politique mondiale et le moment présent.

A présent donc, il convient de caractériser comme « fascisme » l’orientation du capital impérialiste/oligarchique, laquelle se réfère d’ailleurs ouvertement au fascisme et au nazisme historiques : voir les saluts nazis de Musk, Bannon …, mais qui n’en est pas la répétition ! Ces saluts veulent dire : nous assumons cet héritage mais nous on fera plus grand, plus vite, plus fort !

La plus grande difficulté pour le fascisme 2.0 contemporain est d’effectuer l’embrigadement de larges masses : il est d’abord oligarchique – la Silicon Valley ! – et étatique  -à cet égard le modèle est Poutine.

Certaines bases de masse religieuses (islamisme et évangélisme notamment) lui fournissent ses plus grands réservoirs populaires, et le trumpisme comme le bolsonarisme comportent ce danger, mais les grandes mobilisations de masse, à caractère national -démocratique aux Etats-Unis sont, de très loin, No Kings, qui est un facteur central des rapports de force mondiaux entre les classes.

ICE a recruté l’équivalent de milices fascistes, mais la crise de MAGA qui répercute et amplifie la crise de l’institution présidentielle US voit se développer une aile MAGA en rupture avec Trump, antisémite, pacifiste à l’extérieur (isolationniste) et de moins en moins sous contrôle.

Si nous avons affaire au fascisme du XXI° siècle sous ses différents visages, principalement ceux de Trump et de Poutine mais aussi de Netanyahou, Khamenei et ses héritiers, Milei, tendanciellement Xi et Modi – cela fait du monde ! – alors cela veut dire qu’il va falloir se battre, au sens militaire du terme.

Non seulement « la gauche » ne le réalise pas mais elle ne réalise pas que cela a commencé en Ukraine à échelle de masse depuis 2022 (et était amorcé depuis 2014) !

La question de la guerre populaire antifasciste est une question immédiate et qui va grandir.

Nous avons la guerre nationale-démocratique des Ukrainiens, qui se heurte aussi à la politique patronale de leur gouvernement, la contradiction étant que la même personne, Zelensky, est chef national et chef de ce gouvernement qui sabote la guerre populaire, et cette contradiction se concentre dans l’armée nationale.

Cela s’est dessiné en Syrie, mais la confiscation de la poussée qui a renversé Bachar par le HTS a développé depuis ses effets contre-révolutionnaires brutaux.

Cela se pose certainement au Myanmar qui demanderait qu’on l’étudie, ainsi qu’au Soudan où les deux factions militaires ont exproprié de leur lutte les masses désarmées.

La tragédie des Palestiniens, ouvrant la voie à leur destruction génocidaire, est que la guerre populaire nationale-démocratique devrait et pourrait être la leur, mais qu’elle leur est confisquée par le Hamas et par l’ « axe de la résistance », complétés par la corruption et la tétanisation du Fatah, garantis en outre par l’assassinat lent en prison de Marwan Barghouti. Hamas et « axe de la résistance » ne sont pas les représentants, mais sont ceux qui interdisent l’autodéfense populaire. Cela avec l’aide politique de fait du « mouvement propalestinien et antisioniste » à dominante campiste dans le monde, mouvement qui a donc contribué en fait aux défaites meurtrières du peuple palestinien. Nous avons là – hélas – l’antimodèle d’une vraie guerre populaire telle que le peuple ukrainien en a, lui, commencé à dessiner le modèle.

3°) Infléchie par le fascisme 2.0, la lutte des classes mondiales fait de l’Europe un champ central.

Le continent européen, avec l’Ukraine et la Palestine formant ses portes, est la cible de Trump et de Poutine, à un double titre :

a) le capitalisme en crise doit détruire les conquêtes démocratiques et sociales dont ce continent est historiquement le foyer central (suite au fait qu’il a été celui du capitalisme),

b) les impérialismes européens (avec le Canada, le Japon et l’Australie) doivent être mis au pas.

Ces deux objectifs sont différents et doivent, pour nous, être bien distingués : nous ne défendons ni les « outremers » français, ni les institutions de l’Union Européenne et de l’eurozone, mais, par contre, nous défendons bel et bien l’Europe.

Pour Trump et Poutine la question européenne est centrale, et cela se répercute dans les discours « anti-européens » de bien des courants, et dans la théorie selon laquelle le premier facteur de guerre serait le militarisme européen, ce qui est faux.

Cela ne veut pas dire qu’il n’existe pas de militarisme, des puissances européennes (France, Royaume-Uni, Allemagne, notamment) plutôt d’ailleurs que purement « européen », mais que la principale menace de guerre, combinée à la menace de l’extrême droite et de l’union des droites, s’exerce contre l’Europe et en son sein, par les impérialismes américain et russe.

Il faut donc bien comprendre, quand on examine la question de « la guerre » dans le monde aujourd’hui, que certes il n’y a pas menace de « la guerre » comme un fétiche abstrait et maléfique, au sens où la désignent souvent les pacifistes, mais bien une pluralité de guerres concrètes demandant toutes un examen concret et des prises de positions précises, certes – mais que pour autant il ne s’agit pas d’une énumération incohérente de guerres dispersées : au moment présent, les guerres s’organisent selon un axe qui voit les impérialismes américain et russe, relayés par les extrême droites, menacer l’Europe, à la fois politiquement, économiquement, culturellement, et militairement.

Pour les mouvements sociaux en Europe et en Amérique, cette question est donc centrale. En outre, si l’axe Trump/Poutine, dont les orientations sont le mieux exprimées dans les discours de J.D. Vance, réussissait à écraser l’Europe, c’est alors que le risque de guerre mondiale, sans doute entre Etats-Unis et Chine, passerait au premier plan :  une guerre inter-impérialiste globale, d’un effroyable potentiel de destruction, demande des conditions, lesquelles consistent essentiellement dans des défaites prolétariennes et démocratiques. Et cela à nouveau nous ramène à l’Europe, non par eurocentrisme, mais par compréhension des dynamiques mondiales réelles. Et cela s’est rapidement précisé depuis début 2026.

Premièrement, la cassure du Groenland a inscrit dans l’horizon la perspective de la guerre entre impérialismes européens et Etats-Unis, alors que l’impérialisme russe poursuit sa guerre contre l’Ukraine, sa guerre « hybride » contre le continent, et ses menaces sur la Baltique, conjointes à celles de Trump (le Danemark pris en sandwich !).

Deuxièmement, la guerre contre l’Iran ne réduit pas cette fracture entre Etats-Unis et Europe mais l’élargit : le gouvernement français, après l’espagnol, ne manque plus de dire que cette guerre n’est pas la sienne.

Les gouvernements capitalistes/impérialistes européens sont désemparés et ne font pas face résolument à cette situation, tout en étant poussés à le faire.

Il n’y a donc virtuellement plus d’OTAN, en tant qu’alliance dirigée par les Etats-Unis : Macron, Starmer et Merz le savent mais ne veulent pas le reconnaître. Regarder en face la question de l’OTAN signifierait pour eux envisager d’en expulser les Etats-Unis (et d’y intégrer l’Ukraine), donc d’en faire tout autre chose. Ils en sont incapables et ne le veulent pas, mais notons qu’ils sont aidés en cela par la répétition du vieux slogan de gauche dénonçant leur « atlantisme » et demandant seulement la « sortie de l’OTAN » en refusant toute prise sur ces contradictions réelles du moment présent.

Un point précieux de l’article de LM Pour une politique militaire ouvrière est de souligner que contrairement à ce que Macron et la « gauche pacifiste » font croire, il n’y a pas d’économie de guerre en France, ni de budget de guerre.

Il y a, par contre, une économie et un budget capitalistes pour satisfaire les trusts industrialo-financiers de l’armement et leurs projets d’exportations historiquement symbolisés par l’avion Rafale : ce n’est pas la même chose. La politique militaire ouvrière que nous préconisons s’oppose à ce militarisme-là.

Ainsi, les dépenses sont orientées non vers l’auto-défense populaire et ses moyens y compris offensifs – tous parlent des drones, mais seuls les Ukrainiens, le peuple ukrainien, les fabriquent en masse !- mais vers le nucléaire, qui n’est pas une arme, mais une pure force de destruction globale.

Le combat contre Macron, Merz, Starmer, ainsi que contre Meloni, et la critique de Sanchez, ne saurait donc consister dans le fait de les accuser d’être des bellicistes-atlantistes européens poussant à la guerre mondiale. Ce discours, répercuté dans le mouvement ouvrier par le stalinisme et ses agences prétendument « trotskystes » du type POI, et se nourrissant des sentiments pacifiques des masses, est celui de l’union sacrée tournée vers Poutine et Trump.

Au contraire, l’asservissement de l’Europe c’est l’extrême droite ou l’union des droites au pouvoir, avec comme pays clef la France et la V° République française.

Barrer la route au RN et à l’union des droites, c’est une condition pour la défense populaire européenne contre Trump et Poutine. Et réciproquement : ce qui veut dire que le discours pacifiste et anti-européen est un obstacle direct, sur le terrain national, à l’unité pour gagner contre le RN et l’union des droites, et contre Macron et la V° République.

De plus, la ligne d’asservissement de l’Europe, commune à Trump et à Poutine, permet à Trump et aux Etats-Unis de développer leur ligne d’asservissement total des deux Amériques, laquelle implique la mise au pas des Etats brésilien, mexicain et canadien (celui-ci directement menacée de sécession de l’Alberta et d’encerclement militaire par le Groenland).

L’orientation de la conférence de Porto Alegre, qui ne situe en rien la question de l’Europe qui, aux yeux des campistes, doit éternellement rester l’appendice de Washington, est donc, ici, directement contre-productive du propre point de vue latino-américain, car cette situation entraine forcément des contradictions notamment au Brésil, dans le govuernement et dans le PT : tourné d’abord vers Poutine et la thématique des « BRICS », Lula est conduit par la pression violente de Trump, surtout depuis l’opération de celui-ci au Venezuela, à orienter la « multipolarité » aussi, voire d’abord, vers l’Europe (il situe d’ailleurs les accords commerciaux Mercosur/UE dans cette optique).

Pour conclure ce point : la défense de l’Europe, non de ses gouvernements, ni des institutions de l’UE, mais bien des peuples européens et des acquis sociaux, démocratiques et culturels du continent, doit être au centre de toute ligne révolutionnaire internationaliste sérieuse.

Elle conduit à mettre en discussion à grande échelle les moyens de sa défense militaire, conjointement à l’imposition de l’unité pour gagner, pour chasser dès à présent Meloni et Orban et contraindre en France à l’unité pour barrer l’arrivée du RN et de l’union des droites au pouvoir, et, par là, engager la liquidation démocratique de la V° République.

Les deux aspects – préparation militaire et unité pour gagner– sont liés et c’est par là qu’il est possible de populariser la question militaire, car, liée au combat pour l’unité, elle répond aux besoins des masses.

4°) Sur les aspects proprement militaires,

  • Au plan de l’armement, il faut sortir de la dualité pacifisme/ « défense de l’emploi et pôle public » typique de la CGT, et exiger l’expropriation sous contrôle social des trusts de l’armement pour réorienter leur production massivement vers  les drones anti-drones et les brouilleurs portatifs directionnels anti-drones, les mitrailleuses et les plateformes mobiles de feu anti-drones, l’armement individuel léger et les protections pare-balles, les masques et les tenues de protection nucléaire-biologique-chimique (NBC), les véhicules de transport légers et véhicules blindés de combat d’infanterie (VBCI) …
  • Au plan de la mobilisation, ni la pseudo conscription volontaire lancée par Macron, ni le SNU pensé en termes de mise au pas de la jeunesse, ne doivent être soutenus : il faut s’en débarrasser pour aller vers l’association massive de la population, sous des formes démocratiques et syndicales, à une armée fusionnant avec le corps social. Dans l’enseignement public, ceci implique d’une part de rejeter les formes d’enrégimentement et de militarisme à l’ancienne mais aussi d’autre part d’organiser en fin de lycée, sous des formes pluralistes, démocratiques et humanistes, une formation militaire ouverte, mixte, intégrant l’enseignement et la discussion de l’histoire militaire et des sciences humaines. Ce qui est à définir n’est donc ni une armée de métier isolée, ni un nouveau service militaire universel à l’ancienne, mais une armée nouvelle, comme disait Jaurès, démocratiquement associée à tout le corps social.
  • La « dissuasion » nucléaire ne fait pas partie de la politique militaire démocratique et ouvrière. Son emploi serait contre-productif et dangereux pour l’Etat y recourant. Son coût est énorme et est au centre de l’économie impérialiste financière. Ces sommes doivent servir à la véritable autodéfense sociale et populaire. L’existence des stocks nucléaires, qui – comme les centrales nucléaires – ne sauraient être liquidés instantanément, n’est ni une aide aux peuples menacés directement par Trump et par Poutine, ni un moyen efficace de défense et de contre-attaque ; tout au plus la question d’armes nucléaires « tactiques » (guillemets nécessaires) est-elle discutable à l’encontre de bases nucléaires et de missiles repérées comme telles. Il convient donc de stopper la hausse des dépenses nucléaires et de mettre en débat démocratiquement la gestion du stock existant.

Attention : les trois points qui précèdent ne sont pas un « programme » à prendre ou à laisser, mais ouvrent des champs de discussion. Cette discussion par elle-même, et sa popularisation, sont un moyen d’avancer.

5°) En conclusion,

Soyons d’un optimisme raisonné. Les larges masses, comme on le voit aux Etats-Unis avec No Kings et avec les mobilisations dans le monde de la « GenZ », saisissent empiriquement et intuitivement les questions traitées ici beaucoup mieux que les couches militantes soumises à un formatage idéologique par lequel le mort saisit le vif. Elles sont pacifiques en ce sens qu’elles préfèrent la paix, et elles ont bien raison, mais du coup elles détestent les vainqueurs oppressifs et les bouffons dictatoriaux mondiaux. La photo illustrant cet article montre la pancarte récemment la plus populaire aux Etats-Unis : « No Kings, No ICE, No War ». Nulle contradiction ici : le combat contre l’oligarchie, la dictature, ICE et les guerres de Trump est le socle de toute préparation réelle aux guerres sociales et civiles qui viennent et surgiront dans, à travers, à partir et à l’encontre des guerres présentes.

La vraie tradition du socialisme révolutionnaire en matière de guerre et d’armée n’est pas pacifiste, mais totalement pragmatique : la transformation de la guerre impérialiste en guerre civile est la formule par excellence de ce pragmatisme. Selon les guerres, il convient d’être belliciste, défensiste, pacifiste ou défaitiste, mais avec une trame commune : nous voulons le pouvoir, nous voulons donc les armes !

Le militant qui la joue « lutte de classe à fond » tout en s’interdisant la guerre et donc les armes est par excellence un révolutionnaire sans révolution.

Il y a unité mondiale de la lutte des classes et de la guerre qui vient, sans frontières précises. La préparation à la guerre commence par l’unité pour barrer la route au RN, même si bien des militants n’y comprennent rien. Hâtons-nous posément de favoriser la compréhension.

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09.04.2026 à 21:28

UNITE contre la remise en cause du 1° mai !

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Après une première attaque menée par le groupe LR en janvier, c’est au tour de Gabriel Attal, disciple en son temps du président, aujourd’hui à la tête de Renaissance, de tenter une estocade dans sa niche parlementaire.Mobilisons nous massivement pour défendre le 1er mai comme un jour férié, chômé et rémunéré.Stop aux mensonges du volontariat […]
Texte intégral (706 mots)

Après une première attaque menée par le groupe LR en janvier, c’est au tour de Gabriel Attal, disciple en son temps du président, aujourd’hui à la tête de Renaissance, de tenter une estocade dans sa niche parlementaire.
Mobilisons nous massivement pour défendre le 1er mai comme un jour férié, chômé et rémunéré.
Stop aux mensonges du volontariat dans une société précarisée, l’expérience du travail le dimanche le prouve.
Toutes et tous Place Édouard Herriot (métro Assemblée nationale) lundi 10 avril à partir de 8h30.

Sur ce sujet, le communiqué de l’APRES de ce jour, 9 avril :

Allo Parlement ? Pas touche au 1er mai !

C’est une alerte. Le 1er mai 2026, il est possible que 1,5 million de personnes de plus soient contraintes de travailler, si une loi de droite et d’extrême-droite est votée ce 10 avril. Après l’échec de LR en janvier, c’est Renaissance qui reprend le flambeau, avec le vote RN en soutien. Un député ciottiste en fait clairement une « revanche » contre « les gauchos » qui démolissent « la valeur travail ». C’est avouer que cette « petite » réforme, présentée comme l’autorisation de « vendre du muguet » ou d’acheter des viennoiseries en boulangerie, a en réalité une portée politique nette. L’Intersyndicale complète appelle les député·es à résister. La CGT utilise le site AlloParlement ! permettant d’interpeller son ou sa député·e  : ne votez pas !

Aujourd’hui, le 1er Mai est un jour chômé et payé, une règle stricte dont les exceptions concernent les secteurs qui « ne peuvent pas s’interrompre » (santé, hôtels, transports…). Or la loi veut renverser cette « interdiction » en la transformant en « autorisation » pour tous « les commerces de bouche » (épiceries, restauration…). On commence par la vente des « fleurs naturelles » et par les « boulangers » : belle image ! Mensonge : personne n’empêche les artisans d’ouvrir. Ce qui est interdit aujourd’hui, c’est d’obliger les salarié·es, souvent des femmes mal payées, à venir vendre. De plus, il y a tromperie sur la finalité du projet, comme pour les ouvertures le dimanche. La loi Macron de 2014 a en réalité profité aux grandes surfaces, dont l’ouverture écrase les commerces de proximité des centres villes. C’est la même menace avec cette  loi « 1er Mai au boulot » : elle va surtout profiter à Carrefour ou Grand Frais. Le chiffre de 1,5 million de personnes concernées le montre. La loi parle de « volontariat » mais c’est un leurre : un-e salarié-e est tenu par la « subordination ». Dans le commerce, c’est la menace de licenciement.

Plus encore : l’objectif est de banaliser le 1er Mai. Le faire oublier, comme déjà Pétain en 1942, de la mémoire ouvrière. Il s’agit de rendre « banale » une société du travail subordonné ininterrompue, y compris les jours fériés, ce que voulait Bayrou. Un capitalisme universel où seule l’exploitation du travail humain fait loi. Stop  !

Jean-Claude Mamet.

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