12.04.2026 à 11:43
aplutsoc
Versión en español del informe introductorio presentado por Vincent Presumey durante la videoconferencia del 7 de abril de 2026.
Después de nuestra reunión abierta del 7 de abril de 2026 sobre las «cuestiones militares».
Tuvimos este 7 de abril una charla muy intensa [*] entre una treintena de participantes, ubicados no sólo en Francia sino también en Bélgica, Estados Unidos y Ucrania, e incluyendo compañeros de diversas tendencias, entre militantes responsables o representantes de la IV Internacional (SU), de la Red Europea de Solidaridad con Ucrania (ENSU), sindicalistas anarquistas, y exiliados de Rusia ([*] la grabación lamentablemente no podrá compartirse debido a un fallo técnico de la videoconferencia).
Al concluir el debate, propusimos convocar otro encuentro virtual para el 1° de mayo -avisaremos pronto de ello-, con vistas a la organización conjunta de un «Foro» unitario sobre este tema dentro de los próximos meses.
Dicho esto, la reunión del 7 de abril, aunque de gran interés, motivó más que todo a compañeros ya formados e informados sobre estas cuestiones, ya que varios de nuestros contactos locales, sindicales en particular, parecen todavía dudar en comprometerse en esas discusiones, debido a cierta presión ejercida en su ámbito militante y a viejas costumbres que, sencillamente, silencian cualquier expresión sobre este tema, aún cuando resulta tan central como urgente.
Para Aplutsoc (esencialmente basado en Francia) el tema militar, aunque requiere un análisis específico, no puede separarse de los retos políticos de la lucha de clases: se plantea en relación con la lucha contra la extrema derecha y la unión de las derechas en Europa, que son una expresión directa del eje Trump/Putin, y por lo tanto en relación con la cuestión del poder y la unidad para ganar en Francia.
Así que continuaremos esforzándonos a orientar la discusión en este sentido. Para empezar, publicamos a continuación las notas que sirvieron de base para el informe introductorio presentado el 7 de abril.
Para introducir las «cuestiones militares» desde un punto de vista revolucionario en la situación actual.
1°) Ubicar el momento presente.
La guerra de Trump y Netanyahu en Irán:
a) no es una mera réplica de las antiguas guerras del Golfo de 1991 y 2003,
b) no está dirigida contra el régimen de los mulás, sino que se inscribe en la prolongación de la represión de enero contra las protestas en Irán, una represión terrible cuyo alcance es comparable al de la Comuna de París,
c) y se inscribe en el marco de la multipolaridad imperialista, combinando coexistencia y rivalidad, con Estados Unidos tendiendo la mano a Rusia, la cual, junto con China, respalda al mismo tiempo a Irán.
Sin embargo, esta guerra de Trump y Netanyahu está fracasando. Estas notas se escribieron el día en que Trump amenazó con «destruir una civilización entera», y por lo tanto, en vísperas de su retroceso, con el que concedió de hecho el control del estrecho de Ormuz a Irán.
Esta guerra está fracasando en todos sus frentes, no en el sentido de que el régimen iraní o el dizque «eje de la resistencia» esté ganando militarmente, sino que, concebida como epicentro de la huida hacia adelante interna/externa de Trump (ICE, Groenlandia, etc.), está llevando al límite la crisis del poder presidencial estadounidense, el cual se enfrenta de inmediato al dilema del colapso rápido o del golpe de Estado autoritario (con J.D. Vance como sustituto provisional de Trump).
En los últimos días, hemos visto las intervenciones delirantes de Trump, la nueva serie de filtraciones a la prensa, la destitución de Pam Bondi y Kristi Noem, la purga en el ejército (¡que afecta al jefe del Estado Mayor del Ejército de Tierra, al responsable de formación y desarrollo tecnológico|, y al capellán jefe!), etc.
Este fiasco también podría desembocar en una huida hacia adelante que ya bautizó «fuego del infierno» —¿un ataque nuclear?— para volver a provocar el estupor. Sería entonces una reedición, mucho peor, del «goal» inicial (la muerte de Jamenei), es decir, lo que los historiadores de la guerra llaman un «éxito catastrófico» tipo Pearl Harbor para Japón, pero la catástrofe para Japón llegó cuatro años después, mientras esta vez sería cuestión de días, o incluso de horas, por no decir de minutos… Nota: desde el 8 de abril, esta posibilidad parece descartada temporalmente.
Para muestra de lo que impide la comprensión concreta del momento actual, hay que detenerse en la declaración de la conferencia de Porto Alegre: generalidades que mezclan imperialismo, capitalismo, fascismo y neoliberalismo, en una visión del mundo idéntica a la de la unipolaridad imperialista temporal de la primera Guerra del Golfo (1991), ciñéndose al fetiche de un imperialismo estadounidense casi único y eterno, sin siquiera captar la especificidad del momento Trump, y tendiendo a amalgamar implícitamente democracia y capitalismo y, por lo tanto, fascismo.
¡Semejante desarme teórico, moral e intelectual conduce directamente, en el mejor de los casos, a la derrota y, en el peor, a un acercamiento a ciertas formas contemporáneas de fascismo!
2°) ¿Fascismo?
Por lo general, hemos rechazado los discursos sociológicos sobre el «fascismo ambiental» o rampante, o la «fascistización de la sociedad». La cuestión del fascismo no se debería plantear en términos generales y respecto a toda la sociedad, sino en el contexto de la situación política mundial y del momento actual.
En este momento conviene caracterizar como «fascismo» la orientación del capital imperialista/oligárquico, que, por cierto, se refiere abiertamente al fascismo y al nazismo históricos: véanse los saludos nazis de Musk, Bannon…, pero que no es una mera repetición de éstos: esos saludos significan: « ¡asumimos este legado, pero lo haremos más grande, más rápido, más fuerte! ».
La mayor dificultad para el fascismo 2.0 contemporáneo es lograr la movilización de amplias masas: es, ante todo, oligárquico -¡Silicon Valley!- y estatal -en este sentido, el modelo es Putin.
Ciertas bases de masas religiosas (el evangelismo y el islamismo, entre otras…) le proporcionan sus mayores reservas populares, y tanto el trumpismo como el bolsonarismo entrañan este peligro, pero las mayores movilizaciones de masas en Estados Unidos son -de lejos- las de No Kings, de carácter nacional-democrático, y ese hecho constituye un factor central en las relaciones de poder mundiales entre las clases.
ICE ha reclutado al equivalente de milicias fascistas, pero la crisis del movimiento MAGA, que repercute y amplifica la crisis de la institución presidencial estadounidense, está propiciando la emergencia de un ala MAGA en ruptura con Trump, antisemita, pacifista en el exterior (aislacionista) y cada vez menos bajo control del ejecutivo.
Si nos enfrentamos al fascismo del siglo XXI con sus diversos rostros, principalmente los de Trump y Putin, pero también de Netanyahu, Jamenei y sus herederos, Milei, y en cierta medida Xi y Modi —¡eso es mucha gente, entre otra!—, entonces eso significa que habrá que luchar, en el sentido militar del término.
¡No solamente «la izquierda» no se da cuenta de esto, sino que tampoco se da cuenta de que esta lucha se está dando a gran escala en Ucrania desde 2022 (y emergió en ese país en 2014)!
La cuestión de la guerra popular antifascista es una cada vez más inmediata e imprescendible.
En Ucrania la guerra nacional-democrática popular también choca con la política patronal de su gobierno; la contradicción radica en que la misma persona, Zelensky, es a la v
ez el líder nacional y el jefe de un gobierno que sabotea la guerra popular, y esta contradicción se concentra en el ejército nacional.
Esta cuestión se perfila en Siria, pero la monopolización por parte del HTS del impulso que derrocó a Bashar ha desarrollado desde entonces sus brutales efectos contrarrevolucionarios.
Se plantea sin duda en Myanmar, lo que requeriría un análisis, así como en Sudán, donde las dos facciones militares han expropiado de su lucha a las masas desarmadas.
La tragedia de los Palestinos, que allanó el camino hacia su destrucción genocida, es que la guerra popular nacional-democrática debería y podría ser la suya, pero les ha sido arrebatada por Hamás y el dizque «eje de la resistencia», a lo que se suman la corrupción y la parálisis de Fatah, garantizadas además por el lento asesinato en prisión de Marwan Barghouti. Hamas y el mal llamado «eje de la resistencia» no son los representantes de la autodefensa popular, sino quienes la impiden. Esto con la ayuda política de facto del «movimiento pro-palestino y antisionista» de tendencia campista en el mundo; movimiento que, por lo tanto, ha contribuido de hecho a las derrotas mortíferas del pueblo palestino. Tenemos aquí —por desgracia— el antimodelo de una verdadera guerra popular, esa misma de la que el pueblo ucraniano ha comenzado a esbozar un modelo.
3°) Influida por el fascismo 2.0, la lucha de clases mundial convierte a Europa en un escenario central.
El continente europeo, con Ucrania y Palestina como sus puertas de entrada, es el blanco principal de Trump y Putin, por dos motivos:
a) el capitalismo en crisis debe destruir los logros democráticos y sociales de los que este continente es históricamente el centro neurálgico (dado que fue el cuna del capitalismo),
b) los imperialismos europeos (junto con Canadá, Japón y Australia) deben ser sometidos.
Estos dos objetivos son distintos y, en nuestra opinión, deben diferenciarse claramente: no defendemos ni los «territorios de ultramar» franceses ni las instituciones de la Unión Europea y la Eurozona en su conjunto, pero sí defendemos a los pueblos de Europa y sus derechos democráticos y sociales.
Para Trump y Putin, la cuestión europea resulta central, y esto tiene sus repercusiones en los discursos «antieuropeos» de muchas corrientes de izquierdas, en particular con la teoría de que el principal factor de guerra sería el militarismo europeo, lo cual es falso.
Esto no significa que no exista militarismo, aunque se trata más bien del de algunas potencias nacionales europeas (Francia, Reino Unido, Alemania, entre otras) que de un militarismo orgánicamente «europeo»; sino que la principal amenaza de guerra, combinada con la amenaza de la extrema derecha y de la unión de las derechas, se ejerce contra Europa y en su seno, por parte de los imperialismos estadounidense y ruso.
Por lo tanto, al analizar la cuestión de «la guerra» en el mundo actual, debemos entender que no existe tal cosa como la amenaza de «la guerra», como un fetiche abstracto y maléfico, tal como suelen describirla los pacifistas, sino más bien una pluralidad de guerras concretas, y que cada una requiere un análisis concreto y posiciones precisas -pero tampoco sirve una enumeración incoherente de guerras dispersas: en este momento, las guerras se organizan en torno a un eje en el que el imperialismo estadounidense y el ruso, respaldados por la extrema derecha, amenazan a los pueblos de Europa, tanto política como económica, cultural y militarmente.
Para los movimientos sociales en Europa y las Américas, esta cuestión es, por lo tanto, central. Además, si el eje Trump/Putin, cuyas orientaciones se expresan mejor en los discursos de J.D. Vance, lograse aplastar a Europa, entonces el riesgo de una guerra mundial, sin duda entre Estados Unidos y China, pasaría a primer plano: una guerra interimperialista global, con un potencial de destrucción atroz, requiere ciertas condiciones, que consisten esencialmente en derrotas proletarias y democráticas. Y esto nos lleva de nuevo a Europa, no por eurocentrismo, sino por la comprensión de las dinámicas mundiales reales. Y estas se han ido precisando rápidamente desde principios de 2026.
En primer lugar, la fractura entorno a Groenlandia ha puesto en el horizonte la perspectiva de una guerra entre los imperialismos europeos y Estados Unidos, mientras que el imperialismo ruso continúa su guerra contra Ucrania, su guerra «híbrida» contra el continente y sus amenazas sobre los países bálticos y sus entornos, sumadas a las de Trump (¡Dinamarca, en medio de todo esto!).
En segundo lugar, la guerra contra Irán no reduce esta fractura entre Estados Unidos y Europa, sino que la amplía: el gobierno francés, tras el español, no deja de afirmar que esta guerra no es la suya.
Los gobiernos capitalistas/imperialistas europeos están desorientados y no afrontan con determinación esta situación, a pesar de verse empujados a hacerlo.
Por lo tanto, prácticamente ya no existe la OTAN como alianza dirigida por Estados Unidos: Macron, Starmer y Merz lo saben, pero no quieren reconocerlo. Afrontar de frente la cuestión de la OTAN significaría para ellos plantearse la expulsión de Estados Unidos (y la integración de Ucrania), es decir, convertirla en algo completamente diferente. Son incapaces de hacerlo y no lo quieren, pero cabe señalar que se ven favorecidos en ello por la repetición del viejo eslogan de la izquierda que denuncia su «atlantismo» y exige únicamente la «salida de la OTAN», negándose a posicionarse en función de estas contradicciones reales del momento actual.
Un punto valioso del artículo de LM «Por una política militar obrera» es destacar que, contrariamente a lo que Macron y la «izquierda pacifista» quieren hacer creer, en Francia no existe una economía de guerra ni un presupuesto de guerra.
Existe, en cambio, una economía y un presupuesto capitalistas para satisfacer a los consorcios industriales y financieros del armamento y sus proyectos de exportación, históricamente simbolizados por el avión Rafale: no es lo mismo. La política militar obrera que defendemos se opone a ese militarismo.
En Europa los gastos actuales en esa materia no se orientan hacia la autodefensa popular y sus medios, incluidos los ofensivos —todos hablan de los drones, pero solo los Ucranianos, el pueblo ucraniano, los fabrican en masa!—, sino hacia lo nuclear, que no es un arma, sino una pura fuerza de destrucción global.
La lucha contra Macron, Merz, Starmer, así como contra Meloni, y la crítica a Sánchez, no puede consistir, por lo tanto, en acusarlos de ser « belicistas atlantistas europeos » que empujan hacia una guerra mundial. Este discurso, difundido en el movimiento obrero por el estalinismo y sus agencias supuestamente «trotskistas» (como el POI en Francia, Potere al Popolo en Italia, entre muchas otras), y que se alimenta de los sentimientos pacifistas de las masas, es el de la unión sagrada orientada hacia Putin y Trump.
Por el contrario, la subyugación de Europa significa tener a la extrema derecha o a la unión de las derechas en el poder, con Francia y la híper-presidencialista V República francesa [*] como país clave ([*] fundada en 1958, en plena guerra independentista argelina, entorno a Charles de Gaulle, ex-jefe de la resistencia francesa antinazi en el exilio, como salida al golpe propiciado en Argel contra la parlamentaria IV Republica por los sectores colonialistas más extremos, incluyendo los ancestros del RN que habían colaborado con los nazis durante la segunda guerra mundial).
Cerrar el paso al Rassemblement national (el RN de Marine Le Pen y Jordan Bardella) y a la unión de las derechas en Francia (donde hay elecciones presidenciales en 2027) es una condición para la defensa popular europea contra Trump y Putin. Y viceversa: el discurso pacifista y antieuropeo es un obstáculo directo, en el ámbito nacional, para la unidad necesaria para vencer al RN y a la unión de las derechas, y contra Macron y la Quinta República.
Además, la línea de sometimiento de Europa, compartida por Trump y Putin, permite a Trump y a Estados Unidos desarrollar su estrategia de sometimiento total de las dos Américas, lo que implica poner en vereda a los Estados de Brasil, México y Canadá (este último siendo directamente amenazado por la secesión de Alberta y el cerco militar de Groenlandia).
Por lo tanto, la orientación de la conferencia « antifascista » de Porto Alegre, que no aborda en absoluto la cuestión de Europa —la cual, a ojos de los campistas, no puede existir sino como apéndice eterno de Washington—, resulta directamente contraproducente desde el propio punto de vista latinoamericano, ya que esta situación genera inevitablemente contradicciones, especialmente en Brasil, en el gobierno y en el PT: orientado en un primer momento hacia Putin y la temática de los «BRICS», Lula se ve impulsado por la violenta presión de Trump, sobre todo desde la operación de éste en Venezuela, a orientar la «multipolaridad» también, o incluso en primer lugar, hacia Europa (por cierto, sitúa los acuerdos comerciales Mercosur/UE en esta perspectiva).
Para concluir este punto: la defensa de Europa, no de sus gobiernos ni de las instituciones de la UE, sino de los pueblos europeos y de los logros sociales, democráticos y culturales del continente, debería estar en el centro de toda línea revolucionaria internacionalista seria.
Esto lleva a un debate a gran escala sobre los medios de su defensa militar, junto con la imposición de la unidad para ganar, para expulsar ya mismo a Meloni y Orbán y obligar en Francia a las direcciones políticas a la unidad para impedir la llegada del RN y de la unión de la derecha al poder y, de ese modo, iniciar la liquidación democrática de la V República.
Esos dos aspectos —la preparación militar y la unidad para ganar— están vinculados, y es por esa senda que es posible popularizar la cuestión militar, ya que, al estar ligada a la lucha por la unidad, responde a las necesidades de las masas.
4°) En cuanto a los aspectos propiamente militares.
Nota bene: los tres puntos anteriores no constituyen un «programa» que se pueda aceptar o rechazar tal cual, sino que abren vías de debate. Este debate en sí mismo, y su difusión, son una forma de avanzar.
5°) A modo de conclusión.
Mantengamos un optimismo razonado. Las grandes masas, como se ve en Estados Unidos con No Kings y con las movilizaciones de la «Generación Z» en todo el mundo, captan de manera empírica e intuitiva los temas tratados aquí mucho mejor que los sectores militantes sometidos a un adoctrinamiento ideológico donde el muerto se apodera del vivo. Son pacíficas en el sentido de que prefieren la paz, y tienen toda la razón, pero por eso mismo detestan a los vencedores opresores y a los bufones dictatoriales mundiales. La foto que ilustra este artículo muestra la pancarta más popular recientemente en Estados Unidos: «No Kings, No ICE, No War». No hay contradicción aquí: la lucha contra la oligarquía, la dictadura, el ICE y las guerras de Trump es la base de toda preparación real para las guerras sociales y civiles que se avecinan y surgirán en, a través de, a partir de y en contra de las guerras actuales.
La verdadera tradición del socialismo revolucionario en materia de guerra y ejército no es pacifista, sino totalmente pragmática: la transformación de la guerra imperialista en guerra civil es la fórmula por excelencia de ese pragmatismo. Según el tipo de guerra, conviene ser belicista, defensista, pacifista o derrotista, pero con un hilo conductor común: ¡queremos el poder, por lo tanto queremos las armas!
El militante que se hace el «luchador de clase a fondo» mientras se prohíbe a sí mismo la guerra y, por lo tanto, las armas, es por excelencia un revolucionario sin revolución.
Existe una unidad mundial de la lucha de clases y de la guerra que se avecina, sin fronteras precisas. En Francia la preparación para la guerra comienza con la unidad para cerrarle el paso al RN, aunque muchos militantes no entienden nada de esto. Apresuremonos detenidamente para promover una mejor comprensión del asunto.
12.04.2026 à 11:28
aplutsoc
Dans ce numéro
Bienvenue dans l’édition de janvier-mars 2026 du bulletin syndical ENSU-RESU. Nous vous prions de nous excuser pour ce retard de publication. Celui-ci est dû au travail nécessaire à l’organisation d’une délégation ukrainienne pour participer à la Première Conférence internationale antifasciste pour la souveraineté des peuples, qui s’est tenue à Porto Alegre, au Brésil, du 26 au 29 mars.
L’ENSU a estimé qu’il était très important, pour une conférence qui a rassemblé entre 5 000 et 6 000 opposants à la menace croissante du fascisme et de l’extrême droite, venus de plus de 40 pays, d’entendre directement les représentants des syndicats et de la gauche ukrainiens parler de la résistance de leur peuple face à la variante du Kremlin de ce fléau.
Dans le prochain numéro de notre Bulletin syndical, nous publierons un compte rendu complet des résultats obtenus par la délégation ukrainienne à Porto Alegre pour la cause des droits nationaux et sociaux de leur pays.
Ce numéro se concentre sur la tentative de la Russie de contraindre l’Ukraine à la soumission en menant une guerre d’extermination contre ses infrastructures électriques, hydrauliques, de transport et de communication. Son thème sous-jacent, qui ressort clairement de la couverture du prix effroyable payé par les cheminots du pays, est que la solidarité de la classe ouvrière et des syndicats avec l’Ukraine, bien que déjà importante à ce jour, doit être redoublée.
De son côté, le syndicat ukrainien du secteur de la santé Soyez comme nous sommes donne un bel exemple de solidarité internationale, comme en témoignent ses messages de solidarité adressés aux luttes de ses camarades travailleurs de la santé à New York et à Buenos Aires.
Nous consacrons également un dossier aux luttes du mouvement féministe ukrainien, très dynamique, à travers des entretiens avec l’Atelier féministe et Ivanka, une membre de Solidarity Collectives qui décrit en détail les défis auxquels est confrontée une femme soldat sur la ligne de front.
Nous vous présentons à nouveau nos excuses pour le retard de ce numéro.
Sommaire
A faire circuler largement dans tous les lieux de travail, dans toutes les réunions syndicales !
12.04.2026 à 11:10
aplutsoc
Présentation
Nous poursuivons par ce texte initié autour de Clémentine Autain, texte dont on notera qu’il ne contient pas de référence à une primaire à gauche. Ce qu’il faut apprécier vu le caractère d’incrustation dans la logique des institutions de la 5eme République que comporte toute primaire.
Document
La gauche et les écologistes ont résisté pour ces élections municipales de 2026.
Les électrices et les électeurs du Nouveau Front Populaire sont plus responsables que certains leaders, courants politiques ou candidat·es.
Après des mois et des mois de division et d’insultes, les règlements de compte n’ont pas cessé, jusqu’au dernier jour de campagne.
Il n’y a qu’un seul adversaire : l’alliance de la droite et de l’extrême droite qui est en marche. Elle s’ancre. Elle progresse. Elle menace.
Face au vent trumpiste, l’union de la gauche et des écologistes, dans toute sa diversité, est la clé pour gagner.
C’est le rassemblement, même partiel, qui a créé la dynamique aux municipales. Aucune sensibilité de gauche n’a gagné seule. Et les municipalités remportées malgré le refus de fusionner les listes de gauche ont bénéficié d’électeurs et électrices terrifié·es de voir leur ville défigurée au matin du 23 mars.
L’échec dans certaines villes est le résultat d’une union de dernière minute qui n’a pas su convaincre. Les tournants stratégiques in extremis ne sont pas convaincants.
Il ne sert à rien de rabâcher “plus jamais avec ces traîtres” ou “c’est fini avec ces infréquentables“… Reconstituer des murs entre deux gauches prétendues irréconciliables, c’est l’assurance de la défaite.
Il est plus que temps d’enterrer les haches de guerre fratricide, d’en finir avec les haines cuites et recuites et de se concentrer sur notre devoir à un an de la présidentielle et des législatives.
Quand la vague néofasciste monte, celles et ceux qui tournent le dos à l’union sont des irresponsables.
En 2027, nous pouvons et nous devons gagner.
En un mot : il faut arrêter les conneries !
Soutenez l’appel de Clémentine Autain et suivez l’actualité des initiatives unitaires.
Source : https://clementine-autain.fr/il-faut-arreter-les-conneries/
12.04.2026 à 10:52
aplutsoc
Présentation
Nous entamons la publication de plusieurs textes en vue de stimuler la discussion sur les moyens d’assurer la défaite du RN et de l’Union des droites en 2027. Nous commençons par le texte d’un projet d’appel qu’un groupe de camarades en région parisienne envisage de lancer comme appel de masse.
Document
Le rapport de forces issu des récentes élections municipales est net et clair : sans changement rapide de la situation à gauche, l’élection présidentielle prévue pour avril 2027 amènera au pouvoir un représentant d’une droite plus ou moins extrême.
Et chacun le sait : cette situation est la conséquence de la politique de division à gauche, chaque échéance servant à diviser un peu plus, à écœurer ainsi l’électorat populaire.
Mais ces discussions ne sauraient justifier que se construisent des murs, que fusent les invectives – ça ne permettra au final que le maintien d’une droite encore plus brutale au pouvoir.
Il y a urgence à en finir avec la division à gauche !
Nous sommes désormais à quelques mois de l’élection présidentielle. Au sein du PS, comme de la FI, des voix s’élèvent pour porter un candidat auto-désigné. Dans le contexte actuel, il ne fait guère de doute que la présence de plusieurs candidats de gauche à la présidentielle serait le meilleur service rendu au RN, à Macron, à E. Philippe. Ce serait même mettre en question la simple présence d’un candidat de gauche au second tour.
C’est pourquoi nous exigeons :
Un seul candidat de la gauche et du mouvement ouvrier, porteur d’une politique d’Unité !
Nous savons tous que les appareils des partis de gauche ne cesseront pas spontanément leurs campagnes de division. C’est pourquoi nous en appelons à tous : faisons entendre notre voix, exigeons l’unité à gauche !
11.04.2026 à 08:07
aplutsoc2
Suite de la réunion-débat du 07/04/26 sur les « questions militaires ».
Avec une trentaine de participants, dont plusieurs militants responsables ou représentatifs de la IV° Internationale, du RESU, des syndicalistes, des libertaires, et dont des camarades se trouvant, outre la France, en Belgique, aux Etats-Unis, en Ukraine, ou venant de Russie, nous avons tenu ce 7 avril une réunion très dense, dont l’enregistrement ne pourra malheureusement pas être partagé en raison d’une faille technique de la visio.
A l’issue de la discussion, nous avons proposé d’organiser une rencontre le 1° mai visant à organiser un « Forum » unitaire intervenant sur ce sujet : nous y reviendrons rapidement.
Cela dit, cette réunion-débat du 7 avril, d’un très grand intérêt, a motivé surtout des camarades formés et informés sur ces questions, nos contacts locaux et syndicaux semblant hésiter à s’engager dans de telles discussions, en raison de la pression exercée et des habitudes qui réduisent tout simplement au silence toute expression sur ce sujet, alors qu’il est central et urgent.
Pour Aplutsoc, le sujet militaire, tout en requérant une prise en compte spécifique, n’est pas un domaine particulier séparable des enjeux politiques de la lutte des classes : il se pose pour nous en relation avec la lutte contre l’extrême droite et l’union des droites en Europe, comme expression directe de l’axe Trump/Poutine, et donc en relation avec la question du pouvoir et de l’unité pour gagner en France.
Nous allons donc poursuivre en ce sens. Pour commencer, nous publions ci-après les notes ayant servi de base au rapport introductif présenté le 7 avril.
Pour introduire aux « questions militaires » du point de vue révolutionnaire actuel.
1°) Saisir le moment présent.
La guerre de Trump et de Netanyahou en Iran
a) ne répète pas les anciennes guerres du golfe de 1991 et de 2003,
b) n’est pas dirigée contre le régime des mollahs mais s’inscrit dans le prolongement de la répression de janvier, une répression terrible dont l’ampleur est comparable à celle de la Commune de Paris,
c) et s’inscrit dans le cadre de la multipolarité impérialiste, combinant la coexistence et la rivalité, les Etats-Unis tendant la main à la Russie, laquelle avec la Chine se tient en même temps derrière l’Iran.
Or cette guerre de Trump et de Netanyahou est en train d’échouer. Ces notes ont été écrites le jour où Trump menaçait de « détruire une civilisation », et donc la veille de son recul concédant de fait le contrôle du détroit d’Ormuz à l’Iran.
Elle est en train d’échouer sur toute la ligne, cela non pas au sens où le régime iranien ou on ne sait quel « axe de la résistance » serait en train de gagner militairement, mais au sens où, conçue comme épicentre de la fuite en avant interne/externe de Trump (ICE, Groenland, etc.), elle porte à incandescence la crise du pouvoir présidentiel états-unien, pouvoir qui est immédiatement confronté au dilemme de l’effondrement rapide ou du coup d’Etat autoritaire (avec l’issue provisoire de J.D. Vance pour en sortir).
Ces derniers jours, on a pu voir les interventions délirantes de Trump, les fuites, l’éviction de Pam Bondi et Kristi Noem, la purge dans l’armée (touchant le chef d’état-major des armées de terre, le responsable à la formation et aux évolutions technos, et l’aumônier en chef !), etc.
Ce fiasco peut aussi déboucher sur une fuite en avant appelée « feu de l’enfer » – coup nucléaire ? – pour relancer la sidération. Ce serait alors une réédition en bien pire du « coup au but » initial (mort de Khamenei), à savoir ce que les historiens de la guerre appellent un « succès catastrophique » du type Pearl Harbour pour le Japon, mais la catastrophe pour le Japon était arrivée quatre ans après, et là ce serait une affaire de jours, voire d’heures, pour ne pas dire de minutes … Note : depuis le 8 avril, cette possibilité sembler temporairement écartée.
Si vous voulez voir ce qui ne permet pas la saisie concrète de ce moment présent, alors allez voir la déclaration de la conférence de Porto Alegre : des généralités mélangeant impérialisme, capitalisme, fascisme et néolibéralisme, dans une vision du monde identique à celle de l’unipolarité impérialiste temporaire de la première guerre du golfe (1991), s’en tenant à l’ impérialisme américain quasi unique, sans même saisir la spécificité du moment Trump, et tendant à amalgamer implicitement démocratie et capitalisme et donc fascisme.
Un tel désarmement théorique, moral et intellectuel conduit directement, au mieux à la défaite, au pire à des rapprochements avec certaines des formes contemporaines de fascisme !
2°) Fascisme ?
Nous avons généralement récusé les discours sociologiques sur le « fascisme ambiant », ou rampant, ou la « fascisation de la société ». Ce n’est pas dans la généralité et envers toute la société qu’il convient de se poser la question du fascisme, mais dans la situation politique mondiale et le moment présent.
A présent donc, il convient de caractériser comme « fascisme » l’orientation du capital impérialiste/oligarchique, laquelle se réfère d’ailleurs ouvertement au fascisme et au nazisme historiques : voir les saluts nazis de Musk, Bannon …, mais qui n’en est pas la répétition ! Ces saluts veulent dire : nous assumons cet héritage mais nous on fera plus grand, plus vite, plus fort !
La plus grande difficulté pour le fascisme 2.0 contemporain est d’effectuer l’embrigadement de larges masses : il est d’abord oligarchique – la Silicon Valley ! – et étatique -à cet égard le modèle est Poutine.
Certaines bases de masse religieuses (islamisme et évangélisme notamment) lui fournissent ses plus grands réservoirs populaires, et le trumpisme comme le bolsonarisme comportent ce danger, mais les grandes mobilisations de masse, à caractère national -démocratique aux Etats-Unis sont, de très loin, No Kings, qui est un facteur central des rapports de force mondiaux entre les classes.
ICE a recruté l’équivalent de milices fascistes, mais la crise de MAGA qui répercute et amplifie la crise de l’institution présidentielle US voit se développer une aile MAGA en rupture avec Trump, antisémite, pacifiste à l’extérieur (isolationniste) et de moins en moins sous contrôle.
Si nous avons affaire au fascisme du XXI° siècle sous ses différents visages, principalement ceux de Trump et de Poutine mais aussi de Netanyahou, Khamenei et ses héritiers, Milei, tendanciellement Xi et Modi – cela fait du monde ! – alors cela veut dire qu’il va falloir se battre, au sens militaire du terme.
Non seulement « la gauche » ne le réalise pas mais elle ne réalise pas que cela a commencé en Ukraine à échelle de masse depuis 2022 (et était amorcé depuis 2014) !
La question de la guerre populaire antifasciste est une question immédiate et qui va grandir.
Nous avons la guerre nationale-démocratique des Ukrainiens, qui se heurte aussi à la politique patronale de leur gouvernement, la contradiction étant que la même personne, Zelensky, est chef national et chef de ce gouvernement qui sabote la guerre populaire, et cette contradiction se concentre dans l’armée nationale.
Cela s’est dessiné en Syrie, mais la confiscation de la poussée qui a renversé Bachar par le HTS a développé depuis ses effets contre-révolutionnaires brutaux.
Cela se pose certainement au Myanmar qui demanderait qu’on l’étudie, ainsi qu’au Soudan où les deux factions militaires ont exproprié de leur lutte les masses désarmées.
La tragédie des Palestiniens, ouvrant la voie à leur destruction génocidaire, est que la guerre populaire nationale-démocratique devrait et pourrait être la leur, mais qu’elle leur est confisquée par le Hamas et par l’ « axe de la résistance », complétés par la corruption et la tétanisation du Fatah, garantis en outre par l’assassinat lent en prison de Marwan Barghouti. Hamas et « axe de la résistance » ne sont pas les représentants, mais sont ceux qui interdisent l’autodéfense populaire. Cela avec l’aide politique de fait du « mouvement propalestinien et antisioniste » à dominante campiste dans le monde, mouvement qui a donc contribué en fait aux défaites meurtrières du peuple palestinien. Nous avons là – hélas – l’antimodèle d’une vraie guerre populaire telle que le peuple ukrainien en a, lui, commencé à dessiner le modèle.
3°) Infléchie par le fascisme 2.0, la lutte des classes mondiales fait de l’Europe un champ central.
Le continent européen, avec l’Ukraine et la Palestine formant ses portes, est la cible de Trump et de Poutine, à un double titre :
a) le capitalisme en crise doit détruire les conquêtes démocratiques et sociales dont ce continent est historiquement le foyer central (suite au fait qu’il a été celui du capitalisme),
b) les impérialismes européens (avec le Canada, le Japon et l’Australie) doivent être mis au pas.
Ces deux objectifs sont différents et doivent, pour nous, être bien distingués : nous ne défendons ni les « outremers » français, ni les institutions de l’Union Européenne et de l’eurozone, mais, par contre, nous défendons bel et bien l’Europe.
Pour Trump et Poutine la question européenne est centrale, et cela se répercute dans les discours « anti-européens » de bien des courants, et dans la théorie selon laquelle le premier facteur de guerre serait le militarisme européen, ce qui est faux.
Cela ne veut pas dire qu’il n’existe pas de militarisme, des puissances européennes (France, Royaume-Uni, Allemagne, notamment) plutôt d’ailleurs que purement « européen », mais que la principale menace de guerre, combinée à la menace de l’extrême droite et de l’union des droites, s’exerce contre l’Europe et en son sein, par les impérialismes américain et russe.
Il faut donc bien comprendre, quand on examine la question de « la guerre » dans le monde aujourd’hui, que certes il n’y a pas menace de « la guerre » comme un fétiche abstrait et maléfique, au sens où la désignent souvent les pacifistes, mais bien une pluralité de guerres concrètes demandant toutes un examen concret et des prises de positions précises, certes – mais que pour autant il ne s’agit pas d’une énumération incohérente de guerres dispersées : au moment présent, les guerres s’organisent selon un axe qui voit les impérialismes américain et russe, relayés par les extrême droites, menacer l’Europe, à la fois politiquement, économiquement, culturellement, et militairement.
Pour les mouvements sociaux en Europe et en Amérique, cette question est donc centrale. En outre, si l’axe Trump/Poutine, dont les orientations sont le mieux exprimées dans les discours de J.D. Vance, réussissait à écraser l’Europe, c’est alors que le risque de guerre mondiale, sans doute entre Etats-Unis et Chine, passerait au premier plan : une guerre inter-impérialiste globale, d’un effroyable potentiel de destruction, demande des conditions, lesquelles consistent essentiellement dans des défaites prolétariennes et démocratiques. Et cela à nouveau nous ramène à l’Europe, non par eurocentrisme, mais par compréhension des dynamiques mondiales réelles. Et cela s’est rapidement précisé depuis début 2026.
Premièrement, la cassure du Groenland a inscrit dans l’horizon la perspective de la guerre entre impérialismes européens et Etats-Unis, alors que l’impérialisme russe poursuit sa guerre contre l’Ukraine, sa guerre « hybride » contre le continent, et ses menaces sur la Baltique, conjointes à celles de Trump (le Danemark pris en sandwich !).
Deuxièmement, la guerre contre l’Iran ne réduit pas cette fracture entre Etats-Unis et Europe mais l’élargit : le gouvernement français, après l’espagnol, ne manque plus de dire que cette guerre n’est pas la sienne.
Les gouvernements capitalistes/impérialistes européens sont désemparés et ne font pas face résolument à cette situation, tout en étant poussés à le faire.
Il n’y a donc virtuellement plus d’OTAN, en tant qu’alliance dirigée par les Etats-Unis : Macron, Starmer et Merz le savent mais ne veulent pas le reconnaître. Regarder en face la question de l’OTAN signifierait pour eux envisager d’en expulser les Etats-Unis (et d’y intégrer l’Ukraine), donc d’en faire tout autre chose. Ils en sont incapables et ne le veulent pas, mais notons qu’ils sont aidés en cela par la répétition du vieux slogan de gauche dénonçant leur « atlantisme » et demandant seulement la « sortie de l’OTAN » en refusant toute prise sur ces contradictions réelles du moment présent.
Un point précieux de l’article de LM Pour une politique militaire ouvrière est de souligner que contrairement à ce que Macron et la « gauche pacifiste » font croire, il n’y a pas d’économie de guerre en France, ni de budget de guerre.
Il y a, par contre, une économie et un budget capitalistes pour satisfaire les trusts industrialo-financiers de l’armement et leurs projets d’exportations historiquement symbolisés par l’avion Rafale : ce n’est pas la même chose. La politique militaire ouvrière que nous préconisons s’oppose à ce militarisme-là.
Ainsi, les dépenses sont orientées non vers l’auto-défense populaire et ses moyens y compris offensifs – tous parlent des drones, mais seuls les Ukrainiens, le peuple ukrainien, les fabriquent en masse !- mais vers le nucléaire, qui n’est pas une arme, mais une pure force de destruction globale.
Le combat contre Macron, Merz, Starmer, ainsi que contre Meloni, et la critique de Sanchez, ne saurait donc consister dans le fait de les accuser d’être des bellicistes-atlantistes européens poussant à la guerre mondiale. Ce discours, répercuté dans le mouvement ouvrier par le stalinisme et ses agences prétendument « trotskystes » du type POI, et se nourrissant des sentiments pacifiques des masses, est celui de l’union sacrée tournée vers Poutine et Trump.
Au contraire, l’asservissement de l’Europe c’est l’extrême droite ou l’union des droites au pouvoir, avec comme pays clef la France et la V° République française.
Barrer la route au RN et à l’union des droites, c’est une condition pour la défense populaire européenne contre Trump et Poutine. Et réciproquement : ce qui veut dire que le discours pacifiste et anti-européen est un obstacle direct, sur le terrain national, à l’unité pour gagner contre le RN et l’union des droites, et contre Macron et la V° République.
De plus, la ligne d’asservissement de l’Europe, commune à Trump et à Poutine, permet à Trump et aux Etats-Unis de développer leur ligne d’asservissement total des deux Amériques, laquelle implique la mise au pas des Etats brésilien, mexicain et canadien (celui-ci directement menacée de sécession de l’Alberta et d’encerclement militaire par le Groenland).
L’orientation de la conférence de Porto Alegre, qui ne situe en rien la question de l’Europe qui, aux yeux des campistes, doit éternellement rester l’appendice de Washington, est donc, ici, directement contre-productive du propre point de vue latino-américain, car cette situation entraine forcément des contradictions notamment au Brésil, dans le govuernement et dans le PT : tourné d’abord vers Poutine et la thématique des « BRICS », Lula est conduit par la pression violente de Trump, surtout depuis l’opération de celui-ci au Venezuela, à orienter la « multipolarité » aussi, voire d’abord, vers l’Europe (il situe d’ailleurs les accords commerciaux Mercosur/UE dans cette optique).
Pour conclure ce point : la défense de l’Europe, non de ses gouvernements, ni des institutions de l’UE, mais bien des peuples européens et des acquis sociaux, démocratiques et culturels du continent, doit être au centre de toute ligne révolutionnaire internationaliste sérieuse.
Elle conduit à mettre en discussion à grande échelle les moyens de sa défense militaire, conjointement à l’imposition de l’unité pour gagner, pour chasser dès à présent Meloni et Orban et contraindre en France à l’unité pour barrer l’arrivée du RN et de l’union des droites au pouvoir, et, par là, engager la liquidation démocratique de la V° République.
Les deux aspects – préparation militaire et unité pour gagner– sont liés et c’est par là qu’il est possible de populariser la question militaire, car, liée au combat pour l’unité, elle répond aux besoins des masses.
4°) Sur les aspects proprement militaires,
Attention : les trois points qui précèdent ne sont pas un « programme » à prendre ou à laisser, mais ouvrent des champs de discussion. Cette discussion par elle-même, et sa popularisation, sont un moyen d’avancer.
5°) En conclusion,
Soyons d’un optimisme raisonné. Les larges masses, comme on le voit aux Etats-Unis avec No Kings et avec les mobilisations dans le monde de la « GenZ », saisissent empiriquement et intuitivement les questions traitées ici beaucoup mieux que les couches militantes soumises à un formatage idéologique par lequel le mort saisit le vif. Elles sont pacifiques en ce sens qu’elles préfèrent la paix, et elles ont bien raison, mais du coup elles détestent les vainqueurs oppressifs et les bouffons dictatoriaux mondiaux. La photo illustrant cet article montre la pancarte récemment la plus populaire aux Etats-Unis : « No Kings, No ICE, No War ». Nulle contradiction ici : le combat contre l’oligarchie, la dictature, ICE et les guerres de Trump est le socle de toute préparation réelle aux guerres sociales et civiles qui viennent et surgiront dans, à travers, à partir et à l’encontre des guerres présentes.
La vraie tradition du socialisme révolutionnaire en matière de guerre et d’armée n’est pas pacifiste, mais totalement pragmatique : la transformation de la guerre impérialiste en guerre civile est la formule par excellence de ce pragmatisme. Selon les guerres, il convient d’être belliciste, défensiste, pacifiste ou défaitiste, mais avec une trame commune : nous voulons le pouvoir, nous voulons donc les armes !
Le militant qui la joue « lutte de classe à fond » tout en s’interdisant la guerre et donc les armes est par excellence un révolutionnaire sans révolution.
Il y a unité mondiale de la lutte des classes et de la guerre qui vient, sans frontières précises. La préparation à la guerre commence par l’unité pour barrer la route au RN, même si bien des militants n’y comprennent rien. Hâtons-nous posément de favoriser la compréhension.
09.04.2026 à 21:28
aplutsoc2
Après une première attaque menée par le groupe LR en janvier, c’est au tour de Gabriel Attal, disciple en son temps du président, aujourd’hui à la tête de Renaissance, de tenter une estocade dans sa niche parlementaire.
Mobilisons nous massivement pour défendre le 1er mai comme un jour férié, chômé et rémunéré.
Stop aux mensonges du volontariat dans une société précarisée, l’expérience du travail le dimanche le prouve.
Toutes et tous Place Édouard Herriot (métro Assemblée nationale) lundi 10 avril à partir de 8h30.
Sur ce sujet, le communiqué de l’APRES de ce jour, 9 avril :
C’est une alerte. Le 1er mai 2026, il est possible que 1,5 million de personnes de plus soient contraintes de travailler, si une loi de droite et d’extrême-droite est votée ce 10 avril. Après l’échec de LR en janvier, c’est Renaissance qui reprend le flambeau, avec le vote RN en soutien. Un député ciottiste en fait clairement une « revanche » contre « les gauchos » qui démolissent « la valeur travail ». C’est avouer que cette « petite » réforme, présentée comme l’autorisation de « vendre du muguet » ou d’acheter des viennoiseries en boulangerie, a en réalité une portée politique nette. L’Intersyndicale complète appelle les député·es à résister. La CGT utilise le site AlloParlement ! permettant d’interpeller son ou sa député·e : ne votez pas !
Aujourd’hui, le 1er Mai est un jour chômé et payé, une règle stricte dont les exceptions concernent les secteurs qui « ne peuvent pas s’interrompre » (santé, hôtels, transports…). Or la loi veut renverser cette « interdiction » en la transformant en « autorisation » pour tous « les commerces de bouche » (épiceries, restauration…). On commence par la vente des « fleurs naturelles » et par les « boulangers » : belle image ! Mensonge : personne n’empêche les artisans d’ouvrir. Ce qui est interdit aujourd’hui, c’est d’obliger les salarié·es, souvent des femmes mal payées, à venir vendre. De plus, il y a tromperie sur la finalité du projet, comme pour les ouvertures le dimanche. La loi Macron de 2014 a en réalité profité aux grandes surfaces, dont l’ouverture écrase les commerces de proximité des centres villes. C’est la même menace avec cette loi « 1er Mai au boulot » : elle va surtout profiter à Carrefour ou Grand Frais. Le chiffre de 1,5 million de personnes concernées le montre. La loi parle de « volontariat » mais c’est un leurre : un-e salarié-e est tenu par la « subordination ». Dans le commerce, c’est la menace de licenciement.
Plus encore : l’objectif est de banaliser le 1er Mai. Le faire oublier, comme déjà Pétain en 1942, de la mémoire ouvrière. Il s’agit de rendre « banale » une société du travail subordonné ininterrompue, y compris les jours fériés, ce que voulait Bayrou. Un capitalisme universel où seule l’exploitation du travail humain fait loi. Stop !
Jean-Claude Mamet.

08.04.2026 à 08:57
aplutsoc2
Hier, mardi 7 avril, Trump a pondu le tweet qui pourrait bien rester comme le plus célèbre de ses tweets, et pourtant ceux-ci sont en grand nombre : « Une civilisation entière mourra ce soir, pour ne jamais renaître. »
Il était rigoureusement logique de lire là la menace du feu nucléaire, cette bombe qui n’est pas une arme de guerre mais un moyen de destruction absolue. Il était tout aussi rigoureusement logique de prendre en compte l’incohérence constitutive du président Trump et de la « langue » Trump, et donc de juger la chose imprévisible voire improbable, mais attention : elle avait bel et bien sa raison profonde.
Sa raison profonde tient à ce que, dans sa fuite en avant, Washington s’est dès le 28 février 2026 piégé dans une victoire catastrophique.
La notion de « victoire catastrophique » s’applique en histoire militaire aux grands coups réussis qui s’avèrent des erreurs stratégiques majeures : l’exemple classique est la victoire japonaise de Pearl Harbour, dont la suite fut l’écrasement du Japon, quatre ans plus tard.
L’assassinat de Khamenei et d’autres dignitaires iraniens, dès le 28 février 2026, entre dans cette catégorie : effet de sidération massif immédiat, puis, quelques jours plus tard, devant le constat que le régime iranien ne se met pas à genoux devant Trump et Netanyahou, effet contre-productif massif, accompli avec le blocage du détroit d’Ormuz. Qui n’est d’ailleurs pas à proprement parler un blocage, mais, pire, un moyen de négociation, de tri, et de péage, pour l’Iran, renforçant véritablement cet Etat.
Se sortir de l’impasse par un nouveau choc de sidération, mais alors bien plus grand et plus fort que le premier, telle était la menace de Trump. Dès lors, l’hypothèse nucléaire était sur la table.
Cependant, le scenario catastrophique était celui qui menaçait Trump dans tous les cas de figure : – dans celui de l’attaque nucléaire, le contrecoup « catastrophique » mondial, d’ailleurs imprévisible, arrivait dans les minutes suivant l’attaque, – dans celui de crimes de masses contre les civils, qu’il annonçait, le contrecoup catastrophique arrivait là aussi rapidement, – et dans celui du scenario TACO (Trump Always Chicken Out, Trump toujours se dégonfle), nous avons le déroulement le moins grave pour les populations, mais catastrophique également pour Trump.
Si c’est ce troisième scenario qui s’est accompli cette nuit, ce n’est absolument pas en raison de l’action militaire ni de l’Iran, ni d’aucun de ses « proxys », c’est en raison de la crise politique, de la crise de régime, montante aux Etats-Unis. La destitution de Trump est mise officiellement sur le tapis par de nombreux élus démocrates. La question de la désobéissance des militaires est ouvertement posée, juste après que l’incompétent toxique Egseth ait limogé le chef d’état-major des forces terrestres, le responsable à la formation et aux nouvelles technologies, et l’aumônier en chef. Cette question est également posée par la droite, les MAGA antisémites en rupture avec Trump, avec Tucker Carlson et Marjorie Taylor Greene, appelant eux aussi les généraux et officiers à la désobéissance.
Le feu nucléaire aurait immédiatement accéléré la crise à Washington, les crimes de masse contre les civils l’auraient aggravée, il ne restait que la reculade, bien entendu camouflée sous des cris de victoire sans que cela ne trompe qui que ce soit.
Nous avons donc, pour l’heure, une « trêve de 15 jours », avec l’annonce de la réouverture, de fait sous contrôle iranien, du détroit d’Ormuz, et l’acceptation par Trump du « plan en 10 points » iranien comme base de négociation : y figurent la poursuite du programme nucléaire iranien, le maintien du contrôle iranien sur Ormuz, la levée de toutes les sanctions et des résolutions de l’AIEA (Agence Internationale de l’Energie Atomique), le retrait des forces US de la région, l’arrêt des offensives US ou israéliennes contre le Hezbollah ou les Houthis !
La simple acceptation de ces 10 points comme « base de négociation » est une défaite en rase campagne sans précédent pour les Etats-Unis, ne résultant nullement d’un rapport de force militaire, mais entièrement causée par la crise de régime et le statut, désormais reconnu et conféré par tout le monde, de « fou furieux » du grotesque de Washington. Ses cris de victoire aggravant encore le tout …
Ce développement a été, en outre, l’œuvre du régime pakistanais, et nullement de négociateurs US. Le Pakistan, Etat instable porté au terrorisme, qui, voici deux semaines, bombardait encore Kaboul (des centaines de morts), est lié à la fois à Beijing, à Washington, à Ryad et à Téhéran, tout en étant au bord de la confrontation avec l’Inde.
L’autonomie stratégique momentanée acquise par un tel acteur est elle aussi un signe de la crise globale des relations internationales, et particulièrement de l’implosion à Washington : le Pakistan, qui fut souvent à la botte des Etats-Unis et traité sans ménagement par eux (souvenons-nous de l’intervention armée dans les quartiers militaires de sa capitale pour liquider Ben Laden, qu’il abritait !), a agi de façon propre, probablement en relation ave Beijing, sans demander la permission de Washington mais en informant, non pas Trump, mais des responsables militaires et diplomatiques US, et peut-être J.D. Vance, de ses initiatives. Voici peu, son ministre des Affaires étrangères se moquait ouvertement des Etats-Unis en déclarant que leur objectif de guerre était devenu l’ouverture du détroit d’Ormuz, qui était ouvert avant qu’ils n’interviennent !
Contredisant immédiatement les déclarations pakistanaises, Netanyahou a proclamé que le cessez-le-feu ne concerne pas, pour lui, le Liban. La population de Tyr et de Saïda est sommée de fuir, les bombardements, sur les civils, se poursuivent, mais le pouvoir israélien se trouve, évidemment, déstabilisé, car lui aussi s’est engagé dans une fuite en avant qui dépend de celle de Trump. Mauvais pari …
Enfin, c’est précisément dans ce contexte, et ce jour là, que la France, menant de toute évidence des discussions propres avec le régime iranien, a enfin pu opérer le rapatriement des syndicalistes FO, Jacques Paris et Cécile Koehler, capturés en Iran au printemps 2022. Ils devraient arriver à Paris dans la journée. Le débriefing de cette affaire, dans l’intérêt commun du mouvement ouvrier, sera à faire.
Le 08/04/26, 8h.
08.04.2026 à 05:30
aplutsoc
Présentation
Cet article d’Oakland Socialist est paru le 07 avril quelques heures avant la fin de l’ultimatum dressé par Trump.
Document
Sans même parler de la question de savoir si son holocauste aérien inclura le bombardement de la centrale nucléaire iranienne de Bushehr, ce qui « serait catastrophique pour le Golfe », écrit Al Jazeera, ce criminel de guerre dément à Washington prévoit de faire à l’Iran ce qu’Israël a fait à Gaza. L’utilisation d’une arme nucléaire « tactique » ne peut être exclue. Trump et Netanyahu en sont tous deux parfaitement capables. Si l’un d’eux passe à l’acte, cela ouvrira la voie à Poutine pour faire de même en Ukraine.
Trump et son bras droit, Pete Hegseth, se trouvent dans une situation inédite. Ils agissent en dehors du cadre habituel de la démocratie bourgeoise. Quant à Trump, il a tellement entendu dire qu’il était le représentant de Dieu sur Terre que ce narcissique dément a fini par le croire. De ce fait, tout ce qu’il « ressent » est forcément juste. En ce moment, il est enragé contre l’Iran pour avoir fait l’impensable : lui tenir tête. Hegseth, quant à lui, croit bel et bien au mythe fondamentaliste chrétien de la « fin des temps » et, plus généralement, au nationalisme chrétien blanc. Pour lui, il s’agit de la version du XXIe siècle des croisades. Pour lui, c’est la version des croisades au 21ème siècle.
Ici, aux États-Unis, le principal argument contre la guerre est le prix de l’essence, qui atteint désormais 4 dollars le gallon. Vous imaginez ? Les États-Unis sont en passe de détruire l’une des plus anciennes civilisations du monde et de causer des souffrances incommensurables, et le problème, c’est le prix de l’essence ! Voilà le résultat de décennies de guerre. Dans toute guerre, la mort humaine se banalise, même parmi les civils. Les gens sont désensibilisés.
Cette attitude est aggravée par l’égoïsme et le consumérisme qui caractérisent la culture américaine actuelle. Comme nous l’avons souvent souligné, les dirigeants de la classe ouvrière américaine – et notamment les syndicats – portent une lourde responsabilité à cet égard.
Depuis des années, nous constatons les conséquences de cette situation à travers les tueries de masse à répétition. Le raisonnement est le suivant : « Je suis en colère contre quelqu’un ; je ne me sens pas concerné par la société dans son ensemble, ni par aucune de ses composantes ; et pour moi, ôter la vie à un être humain est normal et acceptable.»
Mais la sauvagerie que Trump et Hegseth s’apprêtent à déchaîner contre l’Iran aura des répercussions sur le territoire national. Qui sait jusqu’où il ira ? Qui sait quelles en seront les conséquences sociales ? Une société qui accepte la barbarie commise contre d’autres nations finira par la voir se produire en son sein. Ce que nous avons vu à Minneapolis n’est qu’un début.
07/04/2026.
Source : https://oaklandsocialist.com/2026/04/07/stop-this-war-criminal/
07.04.2026 à 17:57
aplutsoc
JL Mélenchon vient donc de dégainer un nouveau concept creux, celui de « la nouvelle France ». Tout ceci part d’un constat imparable : la France change – quel scoop !
En tous cas, Mélenchon a donc publié une note de blog, « qu’est-ce que la Nouvelle France ? » où il tente donc d’expliciter le concept.
En fait, il s’agit pour lui de décrire « un ensemble de groupes sociaux émergents », « particulièrement visés par le système », ce qui en ferait « la base possible pour la constitution d’un bloc de rupture ». La base de ce bloc pour le bloc de rupture (avec quoi ? Le libéralisme ? Le capitalisme ?) n’est donc pas le salariat comme tel. Dont acte.
En clair, il s’agit pour le grand Phi d’identifier les forces sociales sur lesquelles la FI devrait s’appuyer pour accéder au pouvoir, dans un espace de plus en plus urbanisé.
Rien de bien nouveau dans tout ceci.
Et à ce stade, la perplexité ne peut que gagner le lecteur : qu’y a-t-il de si nouveau dans toute cette sociologie superficielle, qui autorise à parler de « nouvelle France » ? Évidemment, la France évolue au fil du temps, notamment avec le développement économico-historique ! Mais où est la rupture, le saut qualitatif ?
En tout cas, Mélenchon voit dans ce constat pseudo-sociologique une explication de « l’importance prise (…) par les luttes féministes, antiracistes ou de certains – parfois nouveaux – secteurs du monde du travail ». La hiérarchisation des luttes en question est ici explicite.
Conclusion inévitable de ces constats : le rôle de la FI serait donc de fédérer lesdites luttes.
L’objectif affiché de la FI est donc d’accéder au pouvoir en s’appuyant sur les luttes « féministes, antiracistes, de la jeunesse et de certains secteurs ouvriers ». On voit déjà dans cette formulation que l’un des axes de la Nouvelle France, c’est de relativiser la lutte de classes, quoiqu’en disent ses têtes pensantes.
Les dirigeants insoumis poussent des cris d’orfraie quand on pointe cet aspect des choses. Mais on peut noter que personne à la FI ne se soucie réellement de trouver une voie pour sortir le mouvement ouvrier de son recul actuel. Nous parlons quant à nous de la nécessité de reconstruire le mouvement ouvrier, ce qui nécessiterait des initiatives en ce sens. Aussi banal que cela puisse sembler, il est notable qu’aucun porte-parole « insoumis » ne formule une telle idée, même approchante.
Mais il y a plus. Quoiqu’on en dise, les luttes dites féministes sont faibles, idem concernant les mouvements de la jeunesse (les organisations étudiantes, notamment, sont devenues groupusculaires). La réalité, les choses sérieuses, c’est donc que cette « nouvelle France » prépare un projet centré sur le lien avec les mouvements dits anti-racistes.
Le choix s’explique d’autant mieux qu’on sait que la majorité des municipalités gagnées par la FI les 15 et 22 mars avaient une forte population d’origine étrangère (Saint-Denis, Vénissieux…) – et que c’est moins le cas des villes où la FI a été mise en échec : Toulouse, Limoges, en premier lieu. On est effectivement en train d’assister à un changement de la structure de l’électorat FI, au-delà de son rabougrissement. Par contre, aux dernières municipales, la FI a complètement échoué à mobiliser l’abstentionnisme ouvrier, ce qui était un de ses objectifs essentiels.
Au sein d’une organisation politique, il n’existe pas de « constat sociologique » indépendant de ses objectifs. Et dans le cas qui nous concerne, il est évident que l’objectif la « nouvelle France » est de mettre au premier plan les questions identitaires par rapport aux questions sociales, d’affaiblir, voire de rompre tout lien avec la méthode traditionnelle du mouvement ouvrier, celle de l’unité des travailleurs au-delà leurs divisions objectives.
Tout ceci est évidemment très lié au concept de « créolisation » récupéré il y a quelques mois par Mélenchon dans les travaux du philosophe antillais E. Glissant. En très bref, l’idée est de considérer une nation comme ouverte à des communautés externes, s’intégrant peu à peu au melting pot commun.
Le concept est peut-être pertinent aux Antilles, dont l’Histoire est faite d’apports multiples, y compris au niveau linguistique, dans une situation où la bourgeoisie locale est rachitique. Une étude plus poussée serait bienvenue.
Mais en tous cas, la situation est totalement différente avec le cas français, produit d’une Révolution parmi les plus radicales de l’Histoire. Sans entrer dans les détails, on sait que l’un des immenses acquis de la Révolution jacobine fut d’en finir avec la fragmentation du pays, et d’imposer une unité nationale, linguistique, administrative, etc. Marx, en son temps, célébrait ces principes dans lesquels il voyait
« le triomphe d’un nouveau système social, la victoire de la propriété bourgeoise sur la propriété féodale, du sentiment national sur le provincialisme (…) ».
Il n’existe dans la tradition politique issue de 1789, que des citoyens. Rappelons que lors de l’émancipation des juifs (déc. 1789), le président de l’Assemblée nationale affirmait qu’
« Il faut tout refuser aux Juifs comme nation et tout accorder aux Juifs comme individus »
Et pour les marxistes, par essence internationalistes, l’attachement à ce modèle s’explique aussi par la volonté de rassembler la population laborieuse au lieu de la scinder. Dépasser le cadre national, c’est avancer vers l’unité ouvrière par-delà les frontières des États nationaux. L’internationalisme, ce n’est certainement pas disloquer la classe ouvrière actuelle en communautés !
Précisons d’ailleurs à ce propos le concept de communautarisme. Au sein d’une nation, il y a nécessairement une multitude de communautés, de regroupement de ses citoyens selon des critères variés : la communauté juive, celle des joueurs de pétanque, etc. La particularité de la citoyenneté « à la française » est qu’elle ignore ces communautés, elle refuse de différencier les droits des citoyens selon leur appartenance communautaires.
Prenons comme exemple le cas d’enfants immigrés nouvellement arrivés en France. Organiser des enseignements de français pour leur permettre de rejoindre le système scolaire dominant (ce qui a lieu) est parfaitement légitime. Par contre mettre en place des filières d’enseignements dans leur langue d’origine visant à perdurer, c’est du communautarisme parce que cela rompt le principe d’égalité des citoyens face à l’État et ses services publics.
Le concept de créolisation remet justement en cause ce modèle de citoyenneté « à la française », car s’opposant de contrat politique auquel souscrivent les citoyens et qui fonde la nation, par-delà les races, les religions ou les langues.
La « nouvelle France » de JL Mélenchon est un concept vague – certains diront fumeux. Ceci étant il n’est pas très difficile de voir où on veut nous mener. Dans une interview radiophonique (France Info, 7.IV.2026), M. Panot, la présidente du groupe FI à l’Assemblée, appelait à « reconnaître le peuple de France dans toutes ses composantes ». Or justement, le « peuple français » ne reconnaît pas de composantes, par exemple des « racisés ». Il ne connaît que des citoyens. On est en plein communautarisme.
Et quant à nous, marxistes, nous défendons avant tout l’unité de classe des travailleurs, par-delà leurs divisions objectives, contre le Capital. Ce n’est pas la même chose.
P. Morsu, le 7.IV.2026
07.04.2026 à 09:33
aplutsoc




07.04.2026 à 09:09
aplutsoc2
Une sorte de communiqué officiel de victoire à propos de la conférence de Porto Alegre vient d’être publié, en anglais, français, espagnol, signé par un panel significatif de membres du Bureau et du Comité international de la IV° Internationale, allant d’Israel Dutra du MES brésilien (membre de cette organisation depuis son congrès de l’an dernier, dont l’adhésion avait soulevé des inquiétudes de ses composantes les plus campistes) à Eric Toussaint (dirigeant du CADTM, et à ce titre organisateur clef de la conférence de Porto Alegre).
Ce document, que nous reproduisons in extenso ci-dessous, présente le très grand intérêt d’être un véritable communiqué d’esprit unanimiste de victoire, mais tout en contenant, entre les lignes, les ingrédients les plus dévastateurs sur la fonction politique effective de cette conférence.
La première partie du texte est un grand moment d’autosatisfaction confinant à l’autosuggestion : ce fut magnifique, c’est ainsi « que se façonne la conscience de l’avant-garde militante », etc.
Dans tout rassemblement un tant soit peu significatif il y a des moments fusionnels importants, nous ne doutons pas qu’il y en a eu ici aussi. Quant à la « conscience de l’avant-garde militante », c’est une autre affaire sur laquelle la suite du texte, consacré aux « limites », est éclairante.
Avant de les passer en revue telles qu’elles sont présentées ici, notons que ce terme, « les limites » … a ses limites, et sa fonction : tout cela serait, selon une vieille expression bien connue, « globalement positif », avec seulement quelques « limites » qui demandent que l’on continue à s’investir en acceptant le cadre, et donc lesdites « limites ».
Ces « limites » ne sont en effet pas attribuées à la déclaration finale, dont les principaux rédacteurs figurent d’ailleurs probablement parmi les signataires de ce texte. Qu’elle ne nomme pas les impérialismes russe et chinois, et qu’elle ne nomme pas l’Ukraine, autrement dit, car les mots comme leur absence ont un sens, qu’elle ne la soutienne pas et soutienne donc la Russie, ce n’est pas grave, car elle contient la phrase magique suivante :
« Nous luttons contre tous les impérialismes et soutenons la lutte des peuples pour leur autodétermination, par tous les moyens nécessaires. »
Les mots « tous les impérialismes » sous-entendraient-ils la Russie et la Chine pour le PCdoB, par exemple ? Allons donc ! Ce qu’ils sous-entendent à ce stade pour la majorité des courants politiques partie prenante de cette conférence, en dehors des auteurs de ce texte faisant semblant de ne pas comprendre, ce sont uniquement les impérialismes européens et japonais, voire Israël, en aucun cas la Chine et la Russie. Le tour de passe-passe est quand même grossier …
Alors, quelles sont tout de même ces fameuses « limites » de cette si extraordinaire initiative sans équivalent, sans précédent, et si merveilleuse pour la construction de l’avant-garde ?
Ce texte en signale en fait cinq.
Premièrement, « le manque de participation active des organisations de masse traditionnelles, tant au Brésil qu’ailleurs ». Ce premier point est frappant et les chiffres donnés au début du texte, pour s’en louer, soulignent en réalité cette faiblesse : 7000 manifestants pour le lancement (l’agglomération de Porto Alegre compte 3,7 millions d’habitants), 200 militants venus d’Argentine, ce qui en fait n’est pas considérable.
En clair, on comprend ici en creux que Porto Alegre n’a pas mobilisé les masses. Nous ne nous en réjouissons absolument pas, mais il faut noter que les sentiments « campistes » prêtés par bien des militants occidentaux aux larges masses du « Sud » ne sauraient être démontrés par l’état-d’esprit des couches militantes uniquement mobilisées à Porto Alegre.
Deuxièmement, la critique du campisme arrive enfin, sous la forme d’une « limite », jugée inévitable quoique regrettable, hé oui :
« … il n’y a eu aucune condamnation de l’invasion de l’Ukraine par la Russie de Poutine, ni de position claire sur la nature du régime dictatorial en Russie. Il s’agit là d’un problème grave et d’un obstacle potentiel à l’action commune avec les antifascistes de Russie et d’Ukraine. »
Obstacle à l’action commune avec Ukrainiens et Russes, seulement ? Outre l’oubli, dans le raisonnement suivi ici, de l’ensemble des peuples des Etats issus de l’ex-URSS et de l’ex-bloc soviétique, le problème est plus fondamental encore : il serait dommage de ne pas s’opposer à Poutine, non pas du point de vue de la lutte des classes à l’échelle internationale, mais parce que c’est ennuyeux pour les Russes et les Ukrainiens, voyez-vous.
Non : la situation planétaire est cadrée par l’opposition de classe entre l’immense majorité et l’ordre/désordre mondial dont Trump et Poutine sont les deux personnages de pouvoirs centraux. Il y a unité mondiale de cette confrontation, qui prend des formes nationales et continentales mais est une donnée globale. Le problème de Poutine et le problème de Trump, qui sont liés, sont par exemple, conjointement, un gros problème pour le Brésil, pour le Mexique, ou pour le Canada.
Il ne s’agit pas d’une regrettable question concernant le peuple ukrainien et les opposants russes qu’il serait, svp, sympathique de ne pas oublier, mais d’une question centrale du point de vue « antifasciste » : peut-il y avoir antifascisme en 2026 si l’on nie la réalité du plus grand front de lutte armée antifasciste du monde au moment présent ?
En convertissant cet élément central de tout le cadre politique de Porto Alegre en une simple, regrettable mais bien compréhensible « limite », ce texte souligne en fait les « limites » des antidotes qui étaient supposés infuser dans la conférence, à savoir les quelques rappels faits par ses auteurs sur la méchanceté de Poutine et la présence de quelques délégués ukrainiens et russes, chèrement acquise par la volonté du MES, avec la citation inévitable du récit de voyage d’Alfons Bech : des vidéos ont été tournées ! des interviews ont été données ! N’est-ce pas beau ? Certes, mais cela a, dirons-nous, dans ce cadre, de grosses « limites » …
Troisième « limite » de la si belle conférence, une « ambigüité » sur l’Iran : hé oui, il y avait, nous l’avons signalé, un « représentant non officiel » du régime des mollahs (et aucun représentant des syndicats indépendants, des féministes, des Kurdes, des Baloutches …). Certes, mais – franchement, cette contorsion est un sommet …- ce monsieur avait un « ton très modéré » !!!
Et pourtant, dans la déclaration finale il est écrit « autodétermination du peuple iranien » : les auteurs font semblant de croire que ces mots impliquent l’opposition au régime des mollahs alors qu’ils ne signifient rien d’autre que le soutien à ce régime.
Quatrième « limite » : il n’y a pas eu suffisamment de débats et cela aurait pu être plus démocratique …
Cinquième « limite » : « les problématiques du féminisme étaient largement absentes » (ce qui, ajouterons-nous, est à mettre en relation avec la réduction au silence du combat féministe contre le régime des mollahs en Iran, ainsi qu’avec la place du féminisme et des luttes LGBT dans la résistance ukrainienne armée et non armée …).
Additionnées, et même en faisant semblant de croire que la déclaration finale n’en serait pas affectée, ces « limites » sont plus que des limites, elles caractérisent tout le cadre de cette conférence et des suites organisationnelles qui sont censées lui être données, auxquelles nos auteurs appellent vaillamment à continuer à participer, en se faisant croire que là serait la marche à l’unité antifasciste internationale.
Pourtant, le fond de leur pensée transparait avec évidence dans ce remarquable passage :
« La décision de rechercher un front uni antifasciste et anti-impérialiste a entraîné une certaine perte de clarté dans les déclarations communes, étant donné que les conceptions au sein de la gauche et des secteurs populaires sur des questions aussi fondamentales que : qui sont les fascistes ou néofascistes ; ou qui sont les impérialistes, varient considérablement. »
Vous avez bien lu : ces antifascistes ont des idées fluctuantes sur QUI pourraient bien être les fascistes ! Ce sont les 7 auteurs de ce texte qui l’écrivent. Idem sur QUI pourraient bien être les impérialistes !
En fait, la déclaration finale appuie par omission un impérialisme aux pratiques fascistes, la Russie, et le régime qui vient d’effectuer la pire répression contre les peuples, les femmes et la jeunesse, digne du massacre de la Commune de Paris, l’Iran.
Il s’ensuit que la lutte contre l’agression impérialiste de Trump et de Netanyahou en Iran ne peut absolument pas être menée dans un cadre tel que celui de Porto Alegre : cette lutte exige en effet de mettre en relation le bombardement de l’Iran et la répression de janvier 2026, d’exiger conjointement l’arrêt immédiat des bombardements et la chute de la République islamique, avec l’armement des opposants sur place. Réduite à la soi-disant « lutte anti-impérialiste » aux côtés des mollahs et en lien organique avec Moscou et Beijing, elle devient contre-révolutionnaire et s’avère incapable, dans les faits, de toute mobilisation de masse. Cet exemple démontre concrètement en quoi la « limite » sur la Russie et la guerre en Ukraine n’est pas un problème régional bien triste pour les Russes et les Ukrainiens, mais une question mondiale convertissant les velléités antifascistes en alliance avec des secteurs … fascistes.
En conclusion de ces remarques, il convient de s’interroger sur le rôle que jouent les auteurs de ce texte, qui ne sont pas des participants adjuvants de Porto Alegre mais qui sont en fait celles et ceux par qui Porto Alegre s’est tenue. Ils sont conscients de ce qu’ils appellent les « limites » mais veulent à toute force préserver un cadre qui repose sur lesdites « limites ». Ils en sont d’autant plus conscients que ces « limites » sont ici présentes de leur fait, car ils veulent ce cadre ainsi. Il y a là un problème politique majeur, qui touche à l’identité et à la fonctionnalité actuelle de leur organisation, la IV° Internationale (principal courant héritier du nom), dont le rôle positif décisif en ayant permis l’existence du RESU/ENSU se trouve ici mis en cause par les pas en arrière, le piétinement dans ces fameuses « limites », quand il serait possible et nécessaire d’impulser un véritable internationalisme antifasciste. Débat important sur lequel il faudra revenir.
Aplutsoc
La première conférence antifasciste pour la souveraineté des peuples constitue une expérience unique ; nulle part ailleurs sur la planète une telle initiative n’avait été menée à bien. Elle représente un large front antifasciste et anti-impérialiste, dépassant largement le cadre des organisations révolutionnaires. Elle a néanmoins ses limites, liées aux difficultés rencontrées par les mouvements de résistance internationalistes. – Manuel Rodriguez Banchs, Penelope Duggan, Israel Dutra, Antoine Larrache, João Machado, Reymund de Silva et Eric Toussaint, membres du Bureau et du Comité International de la Quatrième Internationale.
Près de 7 000 personnes ont participé à la manifestation d’ouverture, avec une présence significative d’organisations de la Quatrième Internationale. Nous avons été témoins de la ferveur militante des Forums sociaux mondiaux à leur apogée et du mouvement anti-guerre de 2003, où des milliers de personnes d’horizons très divers se réunissent et discutent de tout. C’est dans ce genre de moments militants que se forgent des compréhensions partagées et des objectifs communs, et que se façonne la conscience de l’avant-garde militante.
En dehors du Brésil, la délégation argentine était la plus importante, avec 200 personnes, dont beaucoup ont voyagé en autocar, y compris nos camarades de Marabunta. Des camarades sont venus d’Afrique (Afrique du Sud, Mali, Congo, Kenya, Côte d’Ivoire, Maroc) et d’Asie (Inde, Pakistan, Philippines…), notamment par l’intermédiaire du CADTM (Comité pour l’abolition de la dette illégitime, qui a joué un rôle central dans l’organisation aux côtés du Comité d’organisation local de la conférence). Des délégations de pays impérialistes (États-Unis, Canada, Australie et pays européens tels que la Belgique, le Danemark, la France, l’Italie) étaient, bien sûr, présentes. Il y avait d’importantes délégations de militants ukrainiens et russes.
Les travaux de la conférence
Après une « table ronde des parlementaires » et une « table ronde des élu·e·s » qui ont mis en évidence un lien essentiel avec les actions menées au sein des institutions, plusieurs milliers de personnes ont pris part à de nombreux débats sur des thèmes variés : l’analyse de la montée de l’extrême droite, la lutte contre Milei, la résistance à Trump aux États-Unis centrée sur Minneapolis, la spécificité des luttes dans le monde du travail, la situation au Brésil, la résistance palestinienne, la crise climatique, le féminisme, l’éducation et de nombreuses formes de solidarité internationale.
En plus de participer aux onze séances plénières du programme officiel, les organisations et les militants de la Quatrième Internationale ont proposé un certain nombre d’activités auto-organisées, parmi les 150 prévues. Nos camarades y ont joué un rôle significatif, notamment à travers une présentation de notre Manifeste pour une révolution écosocialiste – Rompre avec la croissance capitaliste, à laquelle ont assisté plus de 600 personnes. Cette réunion a été animée notamment par Michael Löwy, l’un des principaux rédacteurs du Manifeste, et Penelope Duggan qui représentait la Quatrième Internationale.
Nous avons également organisé ou contribué de manière significative à des débats sur la lutte antiraciste et anticapitaliste, la solidarité avec l’Ukraine, avec les prisonniers russes, la situation en France et la solidarité avec les migrants. En particulier, le premier de ces débats a rassemblé plusieurs centaines de personnes.
Des activités importantes ont été organisées par le CADTM sur l’immigration, les mobilisations de la génération Z, l’accumulation de richesses, l’accaparement des ressources naturelles de l’Ukraine, de la RDC et du Venezuela, la situation en Afrique, et d’autres thèmes.
La Quatrième Internationale a distribué une déclaration intitulée « Contre l’autoritarisme néofasciste et toutes les formes d’impérialisme » aux participants à la conférence en quatre langues.
La déclaration finale
La déclaration finale de la conférence résume les larges convergences qui ont rendu son organisation possible : un rappel des grandes mobilisations contre Milei, contre l’extrême droite en Grande-Bretagne, des mobilisations No Kings ! aux États-Unis, et la solidarité avec Cuba. Elle énonce également une série de revendications sociales, environnementales, antiracistes, féministes et LGBTIQ+, et bien sûr contre l’impérialisme. Elle affirme clairement : « Nous luttons contre tous les impérialismes et soutenons la lutte des peuples pour leur autodétermination, par tous les moyens nécessaires. » En particulier, la déclaration s’oppose au génocide en Palestine, aux attaques contre le Liban et l’Iran, ainsi qu’à l’invasion du Venezuela et aux menaces contre Cuba. Ce large consensus a rassemblé des organisations extrêmement diverses, ce qui a contribué au succès de la conférence
Mobilisation limitée des organisations de masse des travailleurs
Le grand succès de la conférence ne nous empêche pas de voir certaines limites importantes. Celles-ci étaient apparentes lors de la préparation de la conférence, et nous avons tenté, avec un succès limité, d’y remédier.
L’une d’elles était le manque de participation active des organisations de masse traditionnelles, tant au Brésil qu’ailleurs. Si la conférence a obtenu la participation officielle du Parti des Travailleurs et de la majorité du PSOL au niveau national, ainsi que de la CUT et de la CTB brésiliennes et d’autres syndicats d’enseignants et de travailleurs, ceux-ci ont peu contribué à la mobilisation en dehors de l’État du Rio Grande do Sul, où se situe Porto Alegre. Le syndicat des enseignants Andes et le Parti communiste brésilien (PCdoB) ont eu une présence militante plus importante. En fait, nos organisations – en particulier le MES, une tendance au sein du PSOL particulièrement forte dans le Rio Grande do Sul – constituaient une grande partie des participants : d’une part, c’est une source de fierté, mais d’autre part, cela reflète le fait que la lutte pour l’unité, pour la construction d’un mouvement de masse aux côtés des organisations réformistes et des syndicats, reste encore à mener.
En dehors du Brésil, la conférence a également reçu le soutien de La France Insoumise et d’une série d’organisations syndicales, notamment d’Espagne et d’Amérique latine.(1)À l’approche de la conférence, des tentatives répétées ont été faites pour convaincre de nombreuses autres organisations de l’importance de la conférence pour leurs courants, mais cette lutte pour l’unité la plus large possible au sein du mouvement doit continuer à être menée avec la plus grande détermination.
S’opposer à tous les impérialismes
Un autre problème est l’attention quasi exclusive, en pratique, à l’impérialisme états-unien, malgré l’opposition dans la déclaration finale à « tous les impérialismes ». Ainsi, sous l’influence des secteurs « campistes » de la conférence, il n’y a eu aucune condamnation de l’invasion de l’Ukraine par la Russie de Poutine, ni de position claire sur la nature du régime dictatorial en Russie. Il s’agit là d’un problème grave et d’un obstacle potentiel à l’action commune avec les antifascistes de Russie et d’Ukraine. La Russie est sans aucun doute l’un des régimes qui se rapproche le plus du fascisme, tandis que le peuple ukrainien – et aussi le peuple russe ! – souffrent sous ce régime, confronté à la misère et à des centaines de milliers de morts.
La présence de camarades russes et ukrainiens, ainsi que les ateliers organisés avec le soutien des camarades de la QI pour donner la parole aux opposants russes, et à une délégation ukrainienne composée de deux syndicalistes de premier plan et d’un représentant de Sotsialnyi Rukh, ont constitué un contrepoids important. Cela a été salué par les délégations concernées et, selon les mots du représentant de RESU/ENSU : « la présence de camarades ukrainiens, tout comme celle des opposants socialistes russes, a été mise en avant […] en particulier lors de la clôture de la conférence assurée par Roberto Robaina. Ils ont également pu avoir des conversations avec des militant·e·s du Brésil et d’autres pays. Et ils ont donné des interviews et tourné des vidéos qui sont en train d’être diffusées parmi les organisations de gauche ». Ils espèrent s’appuyer sur cela pour élargir la solidarité envers leurs luttes, notamment en Amérique latine.
Lors de plusieurs séances plénières, des camarades de la Quatrième Internationale (Penelope Duggan de la direction de la QI, Rafael Bernabe de Porto Rico, Sushovan Dhar d’Inde,…) et d’autres (Patricia Pol d’ATTAC France et de LFI) se sont également exprimé·e·s contre ces positions, défendant les prisonniers et les opposants russes en exil, le droit à l’autodétermination de l’Ukraine, la lutte du peuple ukrainien contre l’invasion russe et contre les politiques néolibérales et antidémocratiques de son propre gouvernement, et en soutien au mouvement des femmes et au mouvement démocratique iraniens. Notre position est celle du droit à l’autodétermination de tous les peuples du monde par leur propre action et non par un alignement sur un gouvernement quelconque, mais il est clair que cette question fondamentale n’a pas été pleinement résolue lors de la conférence. Lors des ateliers auto-organisés, plusieurs camarades de la QI qui ont pris la parole (André Frappier du Canada, Eric Toussaint de Belgique, Bruno Magalhães du Brésil) ont également condamné l’invasion russe de l’Ukraine et soutenu le droit à l’autodétermination de l’Ukraine.
Message ambigu sur l’Iran
Bien que la déclaration finale défende « l’autodétermination du peuple iranien », un représentant non officiel de la République islamique d’Iran était présent et a justifié – sur un ton très modéré – les politiques du régime. Tout en défendant le droit de la République islamique à se défendre contre l’agression impérialiste, et en souhaitant la défaite de cette attaque, nous soutenons pleinement les mouvements sociaux en Iran, en particulier les mouvements féministes, qui n’ont rien à voir avec les représentants du Shah soutenus par les États-Unis et Israël.
Renforcer la démocratie au sein du mouvement
Il était sans doute inévitable, dans une conférence réunissant des milliers de militant·e·s, qu’il y ait un manque de véritables forums de débat entre les participant·e·s, tant sur les thèmes politiques abordés lors des séances plénières centrales (les ateliers auto-organisés étaient différents) que, particulièrement, sur la déclaration finale et ce qu’elle propose. Bien que nous soyons toutes et tous d’accord pour mettre en œuvre les initiatives énumérées, et la Quatrième Internationale sera présente dans chacune d’entre elles, il est nécessaire d’élargir le noyau organisateur et de développer des mécanismes de responsabilité démocratique. Ceci est important tant en termes de représentativité politique que de parité entre genres, comme cela a été souligné lors d’une réunion du comité d’organisation international. De plus, si l’on peut noter la présence de femmes intervenantes dans toutes les conférences du programme officiel, les problématiques du féminisme en étaient largement absentes, bien qu’elles aient bien sûr été présentes dans un certain nombre d’ateliers auto-organisés.
Poursuivons la lutte
En conclusion, la conférence constitue un pas en avant extrêmement important dans la lutte contre le fascisme et l’impérialisme : n’oublions pas que cela fait des années qu’aucun forum social n’avait rassemblé autant de monde.
Les pratiques de construction de mouvements internationaux et internationalistes se sont perdues et doivent être reconstruites.
La décision de rechercher un front uni antifasciste et anti-impérialiste a entraîné une certaine perte de clarté dans les déclarations communes, étant donné que les conceptions au sein de la gauche et des secteurs populaires sur des questions aussi fondamentales que : qui sont les fascistes ou néofascistes ;ou qui sont les impérialistes, varient considérablement. Ainsi, la décision qui a guidé l’organisation de la Conférence – et c’est également la position de la Quatrième Internationale – est qu’il était important de tenir la conférence, même au prix d’une perte significative de clarté. La seule alternative aurait été de ne pas la tenir, de renoncer à la possibilité de rassembler des milliers de militants permettant de discuter des points d’accord et de désaccord et de s’engager dans la lutte en cours contre le fascisme et l’impérialisme
Les batailles politiques se mènent dans la pratique, en participant aux mouvements qui existent réellement ; nous ne pouvons exercer une influence que si nous y participons pleinement. L’organisation de cette conférence, ainsi que la série de pré-conférences, notamment au Brésil, qui ont constitué un aspect important de la mobilisation en vue de la conférence, s’est largement appuyée sur les militants de la Quatrième Internationale, en particulier nos organisations au Brésil – notamment le MES, Centelhas et Ecosocialistas –, nos camarades engagé·e·s dans des organisations et associations de masse, ainsi que d’autres organisations internationalistes, anticolonialistes et anti-impérialistes.
Il ne fait aucun doute que les débats et les luttes se poursuivront, et les prochains rendez-vous sont déjà fixés : le contre-sommet du G7 en France et en Suisse en juin 2026, le rassemblement anti-OTAN en Turquie en juillet 2026, et le Forum social mondial au Bénin en août 2026. Des conférences continentales sont également proposées, notamment en Amérique du Nord et du Sud, ainsi que les Rencontres écosocialistes en mai en Belgique.
C’est à travers tous ces événements que se forgent les alliances nécessaires pour contrer le fascisme et l’impérialisme. C’est à nous d’impliquer les syndicats, les organisations de défense des droits humains, les mouvements féministes et LGBTQI+, les organisations antiracistes, celles qui militent pour la Palestine et celles qui sont solidaires des peuples ukrainien et iranien. C’est ainsi – et en défendant nos perspectives révolutionnaires écosocialistes – que nous construirons le mouvement nécessaire pour changer le monde.
4 avril 2026
(1) Notamment les deux principaux syndicats basques ELA et LAB, les Intersyndicales de Valence, de Galice et de Catalogne, la CTA A et la CTA TT en Argentine, le PIT CNT en Uruguay, le SME au Mexique, la CUT au Chili et la CUT en Colombie.
07.04.2026 à 09:02
aplutsoc
Le gouvernement et le patronat veulent nous faire travailler le 1er mai. Une proposition de loi sera débattue à l’initiative du groupe Renaissance (macroniste), appuyé par LR et le RN, le 10 avril prochain à l’Assemblée nationale pour s’attaquer au caractère férié universel du 1er mai et étendre les critères de dérogation.
Le 1er mai est le seul jour chômé du calendrier. C’est le seul jour férié sur les onze que comptent notre calendrier où on ne travaille pas mais où on est obligatoirement payé.
Le 1er mai n’est pas un jour férié comme les autres. C’est une date internationale qui commémore les luttes pour les droits des travailleuses et travailleurs. Remettre en cause le principe de cette journée, c’est remettre en cause plus d’un siècle d’histoire sociale et de conquêtes collectives.
Les partisans du projet de loi prétendent que la loi serait en faveur des petits commerces, C’est faux, es petits commerces peuvent déjà ouvrir, à condition de ne pas faire travailler leurs salarié-es ce jour-là. Et les secteurs indispensables, comme les hôpitaux, la restauration etc., travaillent déjà le 1er mai. La loi profitera donc aux grands groupes, à commencer par ceux de la grande distribution.
C’est sur la base du volontariat. Les exemples du travail dominical et en soirée nous montrent que le volontariat est très théorique, voire qu’il est consubstantiel à l’embauche. Il n’est pas toujours facile de dire non à son employeur, notamment dans les petites entreprises dépourvues de représentant-es du personnel. Et demain, posera-t-il même la question ? Au contraire, les dérogations ont tendance à s’étendre et à devenir la règle.
Ce sera payé double. On travaillerait désormais le 1er Mai là où était payé auparavant sans avoir à travailler donc cela sera payé… comme un jour ordinaire de travail !
À Paris à l’appel de plusieurs syndicats dont Solidaires et la CGT, un rassemblement est prévu à partir de 8 h 30 devant l’Assemblée nationale, au métro du même nom.
Rien n’est inéluctable ! L’adoption de cette loi a déjà été repoussé en janvier dernier et celle visant à faire ouvrir les boulangeries sept jours sur sept vient d’être retirée.
04.04.2026 à 23:04
aplutsoc2
Le rassemblement contre le racisme appelé ce jour par le Maire de la ville Saint-Denis, vilipendé parce que noir, a été un énorme succès. Il démontre la disponibilité de notre camp à se mobiliser sans attendre l’appel des dirigeant-es politiques comme syndicaux, qui a fait en partie défaut lors des Municipales du mois dernier.
La ville des rois morts et du peuple vivant, selon l’expression, honteusement déformée, de son nouveau Maire le soir de sa victoire, a vu des milliers de personnes rassemblées ce samedi entre ces deux symboles que sont, d’une part, sa Basilique et, d’autre part, sa Mairie.
Pas une nuance de gauche ne manquait à l’appel, y compris avec une délégation de socialistes et de communistes, là où l’absence respectivement d’Olivier Faure et de Fabien Roussel a fait parler (Marine Tondelier s’est, elle, excusée de son absence en raison de sa grossesse).
LFI, dont l’édile municipal, Bally Bagayoko, fait partie, était présente en force avec de nombreux député-es de diverses origines ainsi que Jean-Luc Mélenchon, qui lui a apporté un vibrant soutien mais sans cependant s’exprimer à la tribune dressée devant l’Hôtel de Ville.
De nombreux militant-es syndicaux CGT, FO, FSU et Solidaires et pas seulement locaux étaient elles et eux aussi de la partie, le Service d’Ordre exfiltrant l’équipe de Frontières.
Ce qui a été brillamment fait contre le venin du racisme, qui vise à diviser notre classe, il est tout aussi possible de le faire contre les attaques du pouvoir, en voie d’extrême droitisation : ainsi, c’est désormais d’un appel intersyndical à la grève dont nous avons besoin pour mobiliser largement le 10 avril prochain contre la remise en cause du 1er Mai.
Et, par rapport à la loi Yadan, qui sera elle examinée dans l’hémicycle le 16 avril prochain, qui vise à criminaliser le soutien au peuple palestinien et la critique de la politique du gouvernement israélien, on peut signer encore plus massivement la pétition sur le site de l’Assemblée Nationale pour forcer y compris à ce qu’un débat sur les nouvelles formes d’antisémitisme qui ne soit pas démagogique ait bien lieu.
L’unité, oui mais autrement et pas seulement dans les urnes
Oui, notre camp aspire à l’unité, pas derrière tel ou tel étendard ou homme providentiel, mais en en étant le moteur, dans l’action tout comme face à la menace de l’accession au pouvoir du RN en 2024.
Dès lors, tout comme l’invitation, à peine voilée, de Manuel Bompard à se ranger derrière la candidature Mélenchon, la primaire de gauche, toujours prévue pour le 11 octobre prochain, ne peut demeurer la seule réponse car elle menace de perdre de sa substance vu les clivages post-municipaux qui traversent le PS et le flottement qui prévaut chez les écologistes.
En effet, là où elle vise à cristalliser une aspiration légitime, elle menace, outre d’être reprise par la droite qui cherche aussi son unique poulain, de se transformer en un instrument de division supplémentaire, coincée entre la candidature social-libérale d’un Glucksmann, qui singe à l’extrême le sectarisme de ses détracteurs, voire – quelle horreur ! – d’un Hollande, qui peut arborer son expérience, et celle de Mélenchon, qui pousse ses pions en s’adressant désormais régulièrement aux seuls médias numériques alternatifs et en dialoguant avec le philosophe Frédéric Lordon.
C’est cela notre feuille de route, à tous les niveaux, là où les bifurcations et les embardées, au plan économique avec la flambée des carburants qui, rappelons-le, a allumé la mèche des gilets jaunes comme international avec l’échec grandissant de la guerre de Trump et de Netanyahou, non plus tournée contre les mollahs et le Hezbollah mais contre les peuples iranien et libanais eux-mêmes, et défiés par leur propre peuple, sont devant nous.
04.04.2026 à 20:30
aplutsoc
La guerre impérialiste russe contre l’Ukraine er la résistance sociale et populaire, armée et non armée, du peuple ukrainien, nous ont fait changer d’époque.
A présent, Trump multiplie les agressions tous azimuts, du Groenland à l’Iran.
Trump, Vance et Poutine veulent asservir l’Europe, mettre l’extrême droite au pouvoir et les peuples au pas.
La question n’est pas : aurons-nous la guerre ? mais quand et dans quelle configuration. Ni le fatalisme, ni le pur pacifisme, ne sont des réponses.
Il faut comprendre la multipolarité impérialiste d’aujourd’hui, et faire face à la question du pouvoir démocratique partout et au besoin en armes des peuples qui, de toute façon, se dressent et se dresseront pour vivre.
Les révolutionnaires internationalistes et écosocialistes ne peuvent pas se contenter de réciter des formules. Ils doivent saisir la réalité présente pour agir. La paix, c’est bien, mais la voie de la paix, c’est la révolution sociale, et la voie de la révolution sociale, c’est l’intervention dans et à partir des guerres qui sont là et qui viennent. Sans qu’il y ait de frontière nette entre lutte sociale, affrontement avec l’extrême droite et l’union des droites, et guerres « hybrides » ou frontales.
Aplutsoc invite les militants et les jeunes qui veulent réfléchir sans œillères à l’action prochaine à débattre ensemble de manière ouverte et libre.
https://us06web.zoom.us/j/83793008962?pwd=pA8hoc4jUSSDLbqAvd6elfliJXaMl2.1